Un país secuestrado por la corrupción.

Desde los inicios de Colombia como un país independiente según la historia, se puede constatar que íbamos a estar gobernados o mejor dicho “esclavizados” por la corrupción; está se ve manifestada desde el comienzo por nuestros primeros gobernantes que hicieron leyes para protegerse y poder beneficiarse acaparando grandes riquezas, apoderándose del oro, del petróleo e incluso de las carreteras al cobrar exorbitantes sumas por el simple hecho de transitar por VÍAS PÚBLICAS, pero como si esto no fuera suficiente también lo hicieron con el agua al venderla a un pueblo poco favorecido, este recurso que es natural de esta tierra lo volvieron un completo negocio, en síntesis: Maquinarias del estado se enriquecen y explotan a su gente. Es realmente escalofriante saber que existen entidades que se crearon para controlar, contrarrestar y defender los recursos y al ciudadano de a pie, pero que la realidad es que solo funcionan como una estrategia para disimular y mostrar inequívocamente al mundo “que existe un control” pero solo están evadiendo responsabilidades frente a los organismos de control internacional siendo la mayor muestra y una total ironía que el director de Anticorrupción está detenido en los Estados Unidos por delitos de corrupción.

Los colombianos pagamos a estos “magnates” cifras estrafalarias como sueldo, les pagamos sus planes de telefonía, sus esquemas de seguridad y cubrimos cada necesidad que tienen a quienes se suponen son nuestros gobernantes ¿Y su respuesta? Crean mecanismos y reformas (O más bien estrategias) para que cada día nos esclavicemos aún más a su servicio, permitiéndoles a sus anchas malgastar los recursos, robando riquezas del país y para cuando llegan a una encrucijada y son expuestos por las ONG’s extranjeras, denunciados ante distintas cortes y no pueden encubrir sus huellas, terminan fugándose del país sin que nadie pueda hacer nada, los jueces, fiscales y todo aquel que pueda ayudarle en su huida reciben una tajada y al final de todo un escándalo, salen impunes y limpios de cualquier culpa.

En estos últimos cuatro años hemos llegado al punto de ser uno de los países más corruptos (Según la organización Transparencia Internacional) Y es necesario dejar en claro que la corrupción en Colombia nos tiene secuestrados, organizaciones como el ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar) vendía los niños que estaban supuestamente bajo su protección, arrancando de sus brazos los bebés a familias de bajos recursos con una total sevicia, personas humildes vulnerables y sin ninguna defensa para terminar comerciando estos infantes como un mero producto a distintas familias en todo el mundo, consiguiendo el proceso grandes sumas de dinero. Este caso fue documentado por el programa investigativo Séptimo Día del canal Caracol, su director Manuel Teodoro termina dándole el título “Niños Made in Colombia” en el año 2012.

Colombia necesita una transformación donde por fin se de cuenta que estamos sometidos por los corruptos, personajes sin escrúpulos que durante muchas décadas nos han tenido condenados y limitados en la miseria absoluta. No quiero imaginar que nos depara el futuro en esta miseria, tan solo queda orar para que Dios nos ampare.

Germán Gómez

Líder Social y Director de la Fundación Avivamiento

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