Toni Navarro

Mis padres me pusieron el nombre de Toni y uso el apellido de la familia de mi madre, Navarro. Nací en una pequeña ciudad, a una hora de Barcelona.

Estudié en el Centro de la Imagen y la Tecnología Multimedia, en la Universidad Politécnica de Cataluña. Me gradué en fotografía, aunque ya en el proyecto final de carrera me presenté con un documental; posteriormente me adscribí en el sindicato de periodistas de Cataluña y seguí haciendo documentales independientes algunos años. Me inmergí estuve en distintas guerras y conflictos alrededor del mundo: Guerra civil de Nepal, campamentos de refugiados saharauis, en Argelia y Mauritania, en el conflicto Palestino-israelí, Jordania, la Comuna 13 de Medellín-Colombia, en territorio kurdo en Turquía, con el pueblo originario embera chamí, en la frontera con siria y algunos otros; y viendo que me era muy difícil mostrarlos porque no habían espacios de exhibición, me uní a -y ayudé a reconstruirel Festival de Cine y Derechos Humanos de Barcelona, donde actualmente trabajo y que hoy completa 18 años siendo el festival independiente más antiguo de España en esa temática. Posteriormente inicié más festivales de cine, enfocados a la promoción de los Derechos Humanos, la humanidad sostenible y la cultura de paz contra la industria de las armas y la guerra, por ejemplo, el festival arteterapia. Soy miembro de la Federación Internacional de Periodistas desde el 2008. Aparte del cine también hago música, pintura, escultura y poesía.

Me he implicado mucho hasta llegar a poner mi propia vida en riesgo, he tenido que afrontar amenazas, juicios y una guillotina permanente que quiere cortar con todo aquello que le resulte incómodo y cuestione replanteamientos.

Como reconocimientos destacables para mí, el sindicato de periodistas de Cataluña me hizo un homenaje especial en las Navidades del 2019, reconociendo mi labor en el festival y el cine social; fui nominado a los premios de periodismo Anguita Parrado, uno de los premios más importantes de España. He invitado y entrevistado a personas comprometidas con los Derechos Humanos de base, la libertad de expresión y la sustentabilidad humana, personajes muy relevantes y de alto perfil mediático de todo el mundo como Julián Assange, programador de Wikileaks, Madeleine Rees -secretaria general de WILPF (Liga Internacional de las Mujeres por la Paz y la Libertad), la organización feminista y pacifista más longeva del mundo-, Uri Davis, Amy Goodman, entre otros, pero el mayor premio es poder dedicarme a lo que me apasiona y poder ser lo más libre posible para trabajar sin ataduras.

Toni, los Flujos Emocionales son etéreos, y sin embargo, afectan todas las esferas y dinámicas humanas, desde los mercados financieros, criptográficos o incluso inmobiliarios, hasta los sectores político, académico, histórico, y ambiental. ¿Por qué entonces seguimos planificando los territorios desconociendo esta realidad?

Desde luego esto existe porque responde a un concepto que se denomina disociación instrumental y que pretende el absoluto cumplimiento de las funciones estandarizadas de nuestra sociedad normativa, que mutila las emociones, contribuyendo a hacer de nuestro entorno y del futuro, tal y como marcaron los futuristas, un espacio frío, veloz, regulado, robótico, contaminado y ahora también esterilizado. Foucault ya lo analizó en su libro vigilar y castigar, la modernidad y la posmodernidad como el edificio perfecto para vigilar y controlar, donde nada queda exento del ejercicio del poder sobre nuestra vida.

Pero, sin duda es cierto que hoy es imprescindible un interior despierto y crítico que también esté acorde en el espacio que habita, para frenar la deshumanización, en contrapartida a un entorno cada vez más destruido, antinatural, y donde proliferan los desastres y las pandemias, solo adaptado para consumir y no para la vida plena; es evidente que necesitamos volver a la raíz y decrecer en espacios naturales para nuestra completa expansión. Barcelona actualmente en un gran acierto, está dando pasos en esta dirección justamente.

De todas formas llegamos tarde, nos hemos distraído demasiado en obsoletas consignas y en caminos que no conducen a ninguna parte, y la contaminación y la extinción de las especies ha ido ya demasiado lejos, nuestra forma de vida insostenible se ha estandarizado y no hemos querido escuchar ni mirarnos al espejo como sociedad, pocos políticos han construido estructuras y replanteamientos necesarios a largo plazo; hemos alterado el bioritmo natural del planeta, el capitalismo de desastres del que habla Naomi Klein está en plena expansión y a quienes planteamos otras visiones distintas tampoco nos dan cabida. Tenemos un panorama político muy pobre que manipula a la sociedad y que vive con eslóganes del pasado. Pero, parte de la sociedad está despertando, están viendo con sus ojos que los desastres que advertimos desde nuestros espacios de pensamiento crítico están viniendo e irán en aumento.

– ¿Qué llamado debemos hacerle a los nuevos empresarios y actores político-institucionales del mundo frente al manejo de las emociones humanas? – El cine documental muestra la crudeza de la habitabilidad en distintos centros urbanos en el mundo, pero ¿Cómo podemos traspasar la frontera de la expectación y contemplación por las realidades de la pobreza, y generar cambios de paradigmas sociopolíticos a través del cine? (Sugerencia: Lánzate a cargo público, que aquí te apoyamos y promovemos).

La cultura enfocada al pensamiento critico tiene un valor primordial en esta transformación, estoy convencido de que la salida está más en pequeños grupos de la sociedad civil, que toman conciencia de sus derechos humanos, de una humanidad sostenible y un entorno que le pertenece tanto a ellos como a las próximas generaciones; una sociedad que la proteja y comparta con los demás animales libres y salvajes, con la flora natural, y se encamine a una vida humana de manera empática con sus entornos, más que pensar que esos derechos serán entregados por los gobernantes es asumir que estamos inmersos en ellos, son de todos y para todos, de toda la vida. Pero la sociedad civil es también muy manipulable cuando dejamos de ser individuos o pequeños grupos para convertirnos en masa y nos dejamos llevar en muchedumbre por populismos vacíos, al dictado del líder de turno o en patrioterismos obsoletos y soluciones rápidas.

Se han cancelado infinidad de proyectos espontáneos organizados desde la sociedad civil aun siendo semilleros de creatividad para la transformación: huertos urbanos, espacios de encuentro de los vecinos más allá del consumo, alternativas amigables con el medio ambiente, y muchos más. El problema sigue siendo que los niños no nacen para soñar, los seres humanos venimos a un mundo ya repartido y hacia un triste final ya escrito; desde lejos se perciben perfiles con futuro robótico y ultra vigilado, pensado para todos nosotros y los niños que vendrán, ya saben las nuevas ropas con tejidos inteligentes con las que nos van a vestir y cómo nos van a deconstruir; ya tienen la nueva revolución industrial de los robots en marcha, que se hará desde la palma de nuestra mano en el móvil. Los ultra millonarios quieren instalarnos internet en el cerebro, tapar el sol o enviarnos a marte, pero alguna gente está despertando porque ve claramente que detrás de ese mundo de purpurina, solo hay soledad, destrucción, neo esclavitud, manipulación y modificación del bioritmo natural de la vida.

Es imposible imaginar un mundo más deshumanizado que el actual donde los niños pasan el mismo tiempo al aire libre que los presos de máxima seguridad.

– ¿Es posible que el lente cóncavo del cine social e independiente, que documenta las consecuencias de las políticas públicas, deba cambiarse por uno convexo que documente las gestiones y acciones de nuestros dirigentes, para lograr los cambios de paradigmas?

No tengo ninguna esperanza en la sociedad civil en masa ni en la clase gobernante más que tímidos y leves cambios, que además no son tales ya que suelen estar sujetos a “nuevas necesidades” de adaptación más que a voluntad de cambio y sostenibilidad; máscaras al servicio del verdadero poder oculto. Su objetivo está muy patente, la digitalización, la robotización, el teletrabajo, la cibernética y la ultravigilancia, la judicialización social masiva, la cultura de la cancelación, caminos marcados y dirigidos, energías renovables que no son renovables y energías limpias que no son limpias, la venta de armas a destajo, las guerras y la opacidad; manipulación social con consignas obsoletas, nada de desarrollo democrático ni buena gobernanza, pero a la vez nada puede sostener nuestro modelo de vida actual basado en la velocidad que nos dio el petróleo y que se acaba, bajo estados de alarma permanentes, populismos, masas teledirigidas, educaciones normativas.

Creo que el arte como el cine enfocado al pensamiento crítico son una potente herramienta que replantea el sistema tantas veces como sea necesario, para cuestionar, replantear y vigilar al poder y no para ser su alfil, para expandir la conciencia hacia nuevos mundos posibles, de realidades muy complejas, que no nos arrastren irremediablemente a la autodestrucción, la proliferación de pandemias y desastres, que benefician justamente a quienes los originan y la deshumanización actual.

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