Santiago Botero Roble

Mi nombre es Santiago Botero Robledo, soy multiinstrumentista y productor en la ciudad de Bogotá – Colombia, los instrumentos que manejo van desde la guitarra, el bajo y la batería, siendo también cantautor. Combino estos talentos en la producción de música independiente, como también he realizado múltiples producciones discográficas con distintos artistas.

He obtenido reconocimientos principalmente como baterista en la escena metalera colombiana, en ella he podido tener la fortuna de tocar con legendarias bandas como Neurosis y Ethereal. Con el segundo grupo tuve la oportunidad de debutar en vivo en “Rock al parque” en el año 2011 ante un público de alrededor de 40.000 personas.

Al salir de Neurosis decidimos armar una banda con otros miembros de la misma en ese entonces, formando así a: Inner Bretayer. Con este grupo musical pude ganar respeto en el circuito de metal extremo en la capital y finalmente darme a conocer con la banda que me ha brindado los mayores reconocimientos y experiencias hasta ahora.

Aire Como Plomo: Con esta última banda tuve la oportunidad de tocar dos veces en “Rock al parque” (2012 y 2014) también participe en dos giras siendo la primera nacional y la segunda a través de Estados Unidos, durante la cual tocamos en Los Ángeles, varias ciudades de Texas y finalmente viajamos a PortlandOregon a realizar una sesión de fotografía con el aclamado fotógrafo documentalista Peter Beste, autor del libro: True Norwegian Black Metal. Ese mismo año gané el premio a mejor baterista del año en los premios “Subterránica 2018”.

“Rock al parque 2012” fue la plataforma más especial para mí, ya que en ese entonces la banda decidió hacer un cover (No apoyamos a las multinacionales, no) de uno de mis proyectos independientes llamado: Capitalismo Muerto. Durante este cover el público se enciende de una manera abrumadora, tanto así que mientras coreaba “No, no, no apoyamos a las multinacionales, no” se me erizaron los vellos de la piel escuchando por primera vez en vivo una canción completamente de mi autoría, siendo gritada a todo pulmón por un público que a su vez, la escuchaba por primera vez en una calurosa tarde; fue totalmente un momento electrizante y mágico que incluso fue mencionado en los periódicos del día siguiente.

En cuanto a proyectos de mediano y largo plazo mi enfoque está en dejar de encauzarme como baterista, músico individual o miembro de una banda, colocando toda mi energía y mente en el lado artístico como productor y compositor, de hecho mi principal designio se llama “Bazurita”, en este participo públicamente y por primera vez en escena como guitarrista, vocalista y compositor; aquí he tomado toda la experiencia adquirida durante tantos años de recorrido en la música y la he condensado, mezclado y destilado a fuego lento para por fin producir un elixir con el balance que siempre he buscado entre el odio, la pasión, la adrenalina, el refinamiento y la sofisticación.

Esta idea tiene tintes políticos fuertes y es un llamado a despertar a una cruda realidad que, como seres humanos, no queremos ver desde nuestra comodidad individual. Bazurita es un grito de libertad, ronco, estridente, sin pudor y un escupitajo hacia el pensamiento dominante del Status quo.

— Santiago, gran parte de la juventud actual venera las banalidades, incluso y, entre las dinámicas

de los mercados digitales, convierten en influenciadores a personajes sin orientación sociopolítica, ética ni profesional. ¿Lo ves con buenos ojos, luego de un balance general? ¿Cuáles son los aportes que, como músico, consideras que deben ejecutarse desde tu sector, entendiéndose éste como artistas y empresarios del entretenimiento?

Creo que esto es imposible de ver con buenos ojos, más si uno tiene una postura políticamente crítica independientemente de en qué parte del mundo se habite, pero estando en un país tan desigual como Colombia en dónde “influencers” podrían utilizar su alcance para generar algún tipo de transformación social positiva en pro de reducir la violencia o la desigualdad… no lo hacen, el NO tener una postura política ante las oleadas de severidad y diferencias en la sociedad se me hace más qué escandaloso y repudiable. Visto desde una manera micro: Es como si alguien mata a otro dentro de la cocina de tu casa y desde la comodidad de la sala asumes una postura “ni a favor y tampoco en contra del perpetrador” decidiendo mirar hacia otro lado, ignorando que ese asesino sigue allí matando víctima tras víctima, en tu propio hogar.

No hay que caer en la miopía de pensar que estas personas “no tienen orientación sociopolítica”, ese pensamiento es una sutil trampa, ellos han sido sobornados por el dinero y la comodidad puesto que no tener orientación política, es tener una orientación política, así mismo el no decidir también implica tomar una decisión; tampoco podemos, ni debemos caer en la ceguera de no ver cómo todos estos personajes apolíticos son expuestos e inflados como figuras diferentes, en todos los medios “prepago” una y otra vez hasta hacerlos famosos, siendo esto un engranaje perfectamente pensado para que una vez hayan conseguido influencia sobre las masas, influencien a favor de los intereses de los poderosos. Es un negocio de doble vía tanto para el titiritero como para la marioneta, donde esté títere tras asumir una postura apolítica, está en realidad favoreciendo el Status quo y un culto al “Yo”, siendo favorecido en gran manera por los defensores de lo dicho que siguen llenando y recompensandolo como un buen marionetero y escudero.

La necesidad de comer y el hambre se encontraron, todo gobierno fascista necesita su buena dosis de “pan y circo” para operar con tranquilidad, estando está alegoría en las aplicaciones móviles, donde todos hacen fila y quieren ser el próximo que llene al pueblo con ilusiones y una capa de humo que los nuble y aleje de la realidad; todo este antagonismo de pensamiento lo podemos ver actualmente y de forma clara en el enfrentamiento mediático de Residente y J. Balvin, donde cada miembro del público digital sale a defender su postura y apoyar a cada uno de los mencionados (Apoyo totalmente a Residente en sus posturas críticas hacia el reggaetonero, donde el último representa precisamente el acomodo oportunista y miope ante la verdad, siendo un distractor y títere perfecto). Por esto precisamente es que muchos de estos influencers son superficiales, banales y tontos, pero en especial son tibios y lambones con el poder, teniendo su billetera llena porque ellos ya saben “como es el negocio, socio», comen callados y les tiran su huesito.

El artista debería hacer todo lo opuesto a lo que hace el influencer, debería no ser un lambón, no ser la mascota del poder. Esté debe decir la verdad, así escandalice o incomode a quien sea.

En Libresta El Flautista hemos propuesto los nuevos 7 pecados capitales de la era posmoderna: corrupción, mentira, manipulación, desidia, sevicia, obsesión y venganza. ¿Cuáles de estos consideras que son más críticos en Latinoamérica y qué aportes pueden ofrecer los artistas del gremio de la música para evitar o revertir dicha tendencia?

Definitivamente la mentira es la peor.

Diría inclusive que la mentira, engaño o falsedad es la madre y fuente de todos los otros pecados capitales de la era posmoderna, no habría corrupción, manipulación, desidia, obsesión y venganza sin haber pasado primero por la mentira (interna o externa) de que tenemos que pasar por encima unos de los otros para poder vivir bien. La mentira no solo daña hacia afuera a las personas, también daña hacia dentro y lo que afecta el interior, a su vez causa daños en el exterior tales como: ser deshonesto consigo mismo, el tolerar actos insoportables, el vivir una falsa vida donde nadie es feliz y todos aparentan serlo en un imperante acto 24/7 de estar proyectando una imagen exitosa, feliz y productiva, cuando por dentro están llenos de inseguridades de las cuales no se atreven a hablar por miedo a ser juzgados y apartados, en esta vida hiperconsumista de la era digital posmoderna, todo es una mentira pornográficamente tentadora.

Vivimos en un autoengaño colectivo, en la medida en que despertemos de esta ilusión podremos ver qué es realmente valioso, para así ir directamente por lo que vale la pena, despertando finalmente de ese mórbido sueño.

La música y el arte han aportado en gran medida para qué el ser humano pueda ser cada vez más honesto consigo mismo, acercándose a paso lento a ser honesto también con su prójimo. En tanto el artista sea íntegro (No solo dejarse seducir por el dinero) ya está haciendo un buen trabajo al hacer arte honesto. Si además de ser un artista íntegro esté tiene conciencia social y ambiental, un deseo de mejorar su propia vida y la de otros a través de su mensaje al mundo, entonces desde mi juicio: Este hombre, esta mujer, está haciendo las cosas bien, siendo este el arte que resulta más bello.

— Este volumen 8 tiene por causa socioambiental el Cambio Climático, que ya dejó de ser el mito de los años 70’s, la novela científica de los 90’s y el ultimátum de Naciones Unidas y Agenda Mundial de la comunidad europea del periodo 2000-2010. Es una realidad tan innegable que está costando millones de vidas en el planeta, además de efectos económicos sin precedentes. ¿Qué puede aportar un músico en todo eso? ¿Qué pueden aportar los gremios musicales? ¿Qué deben aportar los íconos mundiales en esta materia?

Los músicos y artistas poco pueden apoyar directamente desde el arte, ya que quienes toman las desiciones políticas y económicas que afectan directamente el cambio climático, están totalmente fuera del alcance de su influencia; considero sin embargo, que sí pueden aportar usando su poder mediático para traer conciencia a temas que normalmente no forman parte de las conversaciones cotidianas del común y que deberían. Siendo optimistas quizás con el peso sumado de muchos artistas, algún día algo de esas reformas se puedan negociar a favor del planeta tierra.

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