Pedro López

Soy Pedro López, conocido también como Magicpetter o Petter, a secas, un apodo que surgió durante mi primer año de carrera en ciencias políticas y gestión pública debido a lo evidente, que era un turro con los trucos de magia.

Aparte de ciencias políticas, en mi haber de conocimiento se encuentran Un grado superior en diseño de joyería artística y otro en automatización de instalaciones eléctricas. En esta época en que la necesidad se convierte en motor de cambio (y de manipulación político-mediática) me dedico a coleccionar todo el conocimiento posible para, con suerte, emplearlo en algo que me otorgue estabilidad económica. En la sociedad actual el conocimiento nos hace libres, pero hambrientos.

Aparte de los estudios antes citados he dedicado tiempo a la magia, así como al estudio de la hipnosis, el lenguaje no verbal, la poesía y literatura, pequeños pinitos con la guitarra, la fermentación de hidromiel y, ahora mismo, la talla en madera. Como se puede entrever soy un batiburrillo de aficiones que compagino mientras estudio y trabajo como buenamente puedo.

En el área laboral… bueno, he trabajado como camarero, mago, coctelero, portero de discoteca, técnico para espectáculos de magia y actualmente, como electricista (aunque en un sentido más amplio que lo que la gente suele entender como ello). En el ámbito del voluntariado y similares he trabajado como staff en el congreso de magia nacional de Murcia. Finalmente, con respecto al motivo que he sido invitado por este medio de comunicación digital, he fungido como organizador y presentador del Micro Abierto de Ítaca ̧ una iniciativa que nació hace más de una década y que ha pasado la toga a más de un amante de las artes y las expresiones humanas; tuve el honor de vestirla durante dos años, convocando jóvenes talentos de la región que confluían cada miércoles y durante algunas horas, en aquel icónico bar que ha recibido a tantos artistas en sus inicios. Un lugar espectacular -literal, lleno de espectáculos- al que hay que agendarse para expresarse, para ser escuchado, crear comunidad, amigos, hermanos; un lugar lleno de magia al que, como mago, no podía ver desaparecer. Ahora Ítaca ha reabierto sus puertas después de la pandemia, ya me han enterado de la multiplicidad de actos que la nueva camada de futuros íconos, ha venido desarrollando bajo el liderazgo de los togados.

Petter, ¿Consideras que es necesario entablar negociaciones con nuestros demonios internos para surgir en cualquiera de los campos laborales que elijamos? ¿Por qué, consideras tú, que una parte de la población toma este camino?

Por supuesto, nuestros demonios internos están siempre allí, van creciendo junto con nosotros; debemos escucharlos, entablar un diálogo sincero con ellos y darles voz a través del arte, los deportes y el conocimiento. Es un clásico error esconderlos, pues les permitimos fortalecerse en las sombras y, llegado el momento, nos atacan feroz y celosamente en busca del control. Nuestros demonios a menudo son fuente de crecimiento, si nos alimentamos de ellos y canalizamos sus impulsos, les mantendremos ocupados, agotados y satisfechos. Un ejemplo es el miedo, puede anclarnos a un lugar o impulsarnos a otro opuesto. Pueden darnos el coraje y la fuerza para vencer obstáculos o convertirse en uno.

Considero que abrazar nuestros miedos nos hace trascender como seres humanos y es nuestra responsabilidad guiar esa fuerza motriz de cambio hacia un rumbo que nos interconecte a todos; a fin de cuentas, cuando das un vistazo al pasado el mayor premio o peor castigo es nuestro legado.

Quizás la gente toma este camino debido a que nuestros “demonios” son la otra parte de la dualidad que nos configura como individuos. Nos pertenecen, son parte de nuestra identidad. Hay que tomarlos tan en serio como las religiones o la filosofía. Es vital que la psicología de nuestras perversiones sea fortalecida y podamos determinar un diálogo con ellos a través de profesionales que nos indiquen el camino, tanto a nivel personal como laboral, artístico y académico.

El planeta, no da más, no nos soporta, somos su mayor plaga. ¿Consideras que la malignidad, los hábitos insanos y nuestros nuevos pecados capitales (corrupción, desidia, mentira, manipulación, sevicia, obsesión y venganza), son la razón por la cual el Ser Humano ha llevado a la vida misma al borde de la extinción?

El ser humano tiene un afán, a menudo autodestructivo, que lo empuja a ser el peor de sus enemigos. Si bien estos nuevos pecados capitales que comentas son interesantes a su manera, creo que el estado actual del planeta viene debido a uno más antiguo y simple, la avaricia.

Esta sensación de insatisfacción, esta voracidad por acapararlo todo, llegará a tragarse el planeta en el que vivimos. Nuestros hábitos excesivos han sido conectados a éste hasta el punto de simular naturalidad, aun cuando afectamos toda la cadena trófica y los ciclos hidro geoquímicos en distintos lugares. El ganar más, querer más y tener más, son las ideas que nos han implantado desde pequeños; frases como “no seas músico que no vas a tener dónde caerte muerto”, “déjate los dibujitos y haz algo útil como estudiar matemáticas, leyes o lo que sea, menos pintar”, “la filosofía no da dinero, no sirve para nada, no he visto a ningún filósofo rico”, fracturan el espíritu y les permiten a nuestros demonios, fortalecerse (de allí la importancia de llegar a un acuerdo con ellos desde el comienzo). Al final lo que tenemos es una generación de gente que ha cambiado sus sueños por un futuro basado en el dinero, el Poder y el acaparamiento. Una sociedad que ha perdido el control de sus demonios y andan sueltos destruyéndolo todo pues han sido alimentados con miedo, zozobra, angustia, dolor, resentimiento y ambiciones individualistas.

¿Cuál consideras que es el mayor y más temible pecado capital del hombre moderno y cómo lo combatirías?

En mi opinión, es la desidia. No puede ser que mientras unos luchan por proteger el planeta y la vida en éste, por encontrar soluciones ante los problemas que nos acontecen o que el hombre mismo ha creado, otros tengan una postura pasiva e incluso reactiva ante las acciones que pueden revertir todo el daño acumulado.

Haciendo alusión al inicio de la entrevista, ese demonio pendenciero que nos ha llevado a levantarnos los unos contra los otros por una piedra que brilla más o menos que otra, porque tu césped es más verde que el mío, o porque posees algo que yo no. Este pecado clásico, la avaricia, es otro al que hay que sentar en el banquillo y escucharle, conformar equipo y robarle el Poder que le hemos conferido. Hay que educarle.

Antes de terminar quiero enviarte un fuerte abrazo John, parece que fue antes de ayer cuando te vi aparecer por la puerta de Ítaca preguntando eso de “¿dónde se apunta uno para leer poemas?” y teniéndote que cortar a medio texto porque eras incapaz de respetar ese breve espacio de 5 minutos que teníamos acotado por actuación. Espero que las cosas sigan yéndote bien y te deseo la mejor de las suertes con este increíble proyecto del que ahora tengo la suerte de formar parte.

Y como último mensaje: debemos levantarnos y luchar hasta el último aliento por ese trozo de tierra que consideramos “nuestro” planeta.

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