Omar Camargo

Soy Omar Camargo, colombiano, parcero de todos, amante del futbol, la música y del trabajo duro. Quiero invitarlos a un recorrido fugaz por mi vida, alguien que ha vivido la experiencia de materializar los sueños con esfuerzo, dedicación, trabajo, pasión y sacrificio, porque créanme, amigos, vale la pena soñar.

Soy ingeniero de sonido en vivo con más de 20 años de experiencia en la industria del entretenimiento. Todo comenzó desde niño, con el ejemplo de mi padre, quien se encargaba de la música en las fiestas familiares; siempre me pareció interesante ver cómo al colocar una canción la gente salía a bailar, pensaba en la magia que tenía ese arte de ser disc jockey. Él se esmeraba en comprar música para el deleite de todo aquel que quisiera pasar un momento grato.

Siempre escuchaba la radio y sentía algo especial al oír a los locutores narrar con tanta fluidez todo aquello que tenía que ver con la canción de moda, las cuñas y demás cosas que hacen de la radio un producto cautivador, aunque hoy en día haya perdido esencia <jajaja> (eso es para otro post).

Al salir del colegio quise estudiar Ingeniería de sistemas, todo porque en muchos países no saben enfocar tus talentos y era, en esa época, más importante el dinero que tu vocación. Ahora, recordando esos momentos, reafirmo que lo que es para ti, es para ti (así suene a frase de cajón), ya que por cosas del destino me salió una oportunidad de trabajar en un famoso sitio de conciertos de la capital colombiana, en donde comencé a trabajar como mesero. Fue allí donde, poco a poco, se fueron materializando mis sueños. Pasados algunos meses de estar trabajando allí conocí a dos grandes personas que, incluso hoy, son grandes amigos y maestros de los artes que marcaron mi vida y que lograron crear las bases de lo que hoy es mi profesión, Michell y Emma, el primero disc-jockey y me enseñó acerca del dj set y a mezclar canciones, junto con la manera de hacer la programación musical, y el segundo el ingeniero de sonido del establecimiento, que en ese entonces tenían la nómina de artistas número uno a nivel de radio y que alcanzaba un aforo de 3000 personas cada fin de semana. Él me enseñó, antes de la universidad, cómo se conectaban los equipos y los principios fundamentales del audio, pero, ante todo, el orden y la disciplina, principios vitales en este medio; mis dos pasiones y sueños estaban siendo sembrados en el mismo lugar y tiempo.

Al pasar los años logré ser el disc jockey oficial de la organización, abrir conciertos, aprender a usar un micrófono y hablar en público, esto lo practicaba donde estuviera solo porque hay algo claro, de las cosas difíciles de hacer en la vida es captar la atención de la gente y animarla sin pasar a convertirse en ridículo. Participaba en cuatro conciertos al mes, y con ese volumen de asistentes, era el mejor mercado y referencia para que te conocieran.

Más adelante decidí enfocarme plenamente en la ingeniería de sonido, renuncié profesioy empecé a estudiar medios audiovisuales y a prepararme como ingeniero de sonido, yo quería ser la persona que lograba la magia y la conexión auditiva artista-público; ese es el objetivo de mi profesión.

Junto con mis estudios en medios audiovisuales, producción y locución de radio y tv, había logrado conseguir trabajo en una compañía de producción de eventos, el medio perfecto para aprender y pagar mis estudios universitarios. Hubo varias ocasiones en las que pasé hambre y frío, pero el sentimiento que genera materializar tus sueños, lo vale todo. Muchas veces vendemos nuestra imagen ya posicionada, y dejamos de lado el proceso para haber llegado al éxito; eso puede dar una imagen errónea a nuestros jóvenes, asumiendo que el éxito debe conseguirse fácil, rápido y bajo cualquier mejor, vendemos experiencias e ilusiones, pero como digo siempre, una cosa es soñarlo y otra muy distinta materializarlo. Lo que ustedes se propongan trácense objetivos y metas claros y luchen por escalar progresivamente, porque no hay nada más enriquecedor para el ser humano que el aprendizaje, más cuando puedes ponerlo en práctica para hacer correcciones buscando perfeccionar tu arte u oficio.

Después de años de sacrificios y arduo trabajo, empecé a cosechar aquellos frutos que da la vida cuando has sembrado en buena tierra. Trabajé con una de las orquestas más importantes de la capital colombiana y la cuál me sirvió para estructurar y afianzar mi amor por la música y los ritmos tropicales: La Solución Orquesta, gracias a ella tuve la oportunidad de trabajar con otro gran artista al cuál admiro y respeto muchísimo, quien además de ser un gran profesional es un gran ser humano, el salsero Rey Ruiz; luego tuve la oportunidad de pertenecer a la orquesta Los Alfa 8, agrupación que ha acogido grandes músicos del país. Hoy en día, sigo acompañando esta institución musical nominada a los premios Grammy Latino, sin duda una de las más representativas de Colombia. Luego de varios años de arduo trabajo conocí y fui contratado para trabajar con Carlos Vives en el GML Auditorio, un lugar mágico lleno de ensueño y magia, en donde puede compartir el escenario con muchísimos talentos y grandes artistas musicales del mundo.

Todo esto me deja claro que lo que te propongas en la vida depende de ti, si tienes talento para algo debes explotarlo y siempre dar más para buscar eso que te hace único y diferente, que la música es un lenguaje universal, que con nuestro trabajo creamos experiencias y transmitimos emociones, que no debemos dejar de soñar y que, por más fama que tengas, tu humildad y respeto por los demás serán la llave de entrada y salida de este mágico mundo de la música.

He tenido una vida llena de éxitos, pues cada logro y sueño que cumplo me satisface hasta el punto de sentirme realizado. Estoy agradecimiento con Dios y con mi familia por apoyarme incondicionalmente; me siento cada día muy feliz por poder levantarme a hacer lo que soñé y no lo que me tocó, es un mundo único e indescriptible donde viajas, aprendes, conoces, compartes y también sacrificas muchas cosas, es un mundo donde tienes varias familias porque cada equipo de trabajo de un artista o compañía es una nueva familia que te adopta y aprendes a cuidar de ellos, como ellos de ti, aprendes a ver y a entender los problemas de ellos como tuyos y hasta compartir desde una pieza de pan hasta exquisitos manjares; las familias son diversas y cuando haces lo que amas, te topas con personas inolvidables que se encarnan en tu corazón toda la vida.

– Omar, los músicos tienen la oportunidad de canalizar y entregar sus emociones al público a través de sus instrumentos de una forma física, enérgica, explosiva. ¿Cómo es esta experiencia desde la piel de un ingeniero de sonido?

Sinergia total. Los ingenieros de sonido trabajamos con la interpretación del músico. Es nuestra materia prima, si él no está conectado emocionalmente con lo que está interpretando pue- de tener toda la característica y majestuosidad para armar la pieza musical, pero no hay conexión, simplemente como decimos nosotros: “lo oyes pero no suena, no tiene alma”; por ley y experiencia te cuento algo, un show que estoy mezclando me tiene que dar ganas de bailar (si es música) <siempre me verán haciéndolo jajaja>, o de sonreír, e incluso con los ojos cerrados conectarte para disfrutar esos momentos. Ése es el termómetro, pero si no logra generarme nada, automáticamente sé que al público tampoco le está encantando mucho lo que está sintiendo.

– ¿Qué ocurre con el proceso creativo en un ingeniero de sonido en tiempos de pandemia, sin música en vivo? ¿Cómo canalizas tus emociones a nivel artístico en esta situación?

Afortunadamente he podido hacer espectáculos, no en el volumen que estaba acostumbrado y claro está, por transmisiones virtuales; por supuesto, hay un giro y las emociones no están tan desbordadas. Esto me ha ayudado a comprender la importancia del quehacer; siempre trato de buscar ritmos nuevos, escuchar versiones originales y comparar con muchas de mis grabaciones con el ánimo de ver qué falta, cambiar los procesadores de efectos.

Empecé a dedicarme muchísimo al estudio, a captar mucho conocimiento para ponerlo en práctica inmediatamente en el equipo. También empecé a mezclar en estudio y masterizar cosas que tenía por ahí archivadas. Siendo sincero, la ingeniería de sonido en vivo es mi pasión, ya que el estudio no me cautivaba por el encierro, nunca me ha gustado estarme quieto en un sitio sentado, y rara vez en un show lo estoy, a no ser que sea un evento corporativo que lo amerite. Con la pandemia el encierro fue necesario y con ello aprender a disfrutar de éste y de la necesidad de pensar en algo más profundo, en el audio inmersivo que transporte al oyente al plano de la libertad espacial sin salir de casa.

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