Nerea Delgado

Nerea Delgado, historiadora del arte y escritora. Nací en Valencia, España (1993). 

Empecé a compartir mi poesía con 16 años, aunque escribo desde siempre; casi podría decir que no me recuerdo sin un bolígrafo en la mano. Me inspira lo cotidiano, el día a día; esos pequeños detalles prácticamente imperceptibles que se esconden en una calle, en un bar, en una casa… 

He publicado tres libros: Tanto en ti (2015), La barba de Peter Pan (2016), y Los pájaros sabrán (2018). Recorro España leyendo mis poemas en recitales, ferias de libro y eventos culturales. 

Escribo porque no sé cantarlo. Adoro la música, qué arte tan bello. Echo de menos los conciertos, las lecturas acompañadas de un piano o una guitarra. 

Me apasionan los museos, el cine, escuchar la radio de madrugada, leer mientras afuera llueve. Cuando no estoy escribiendo, doy saltos por el campo. La montaña me parece algo mágico y es allí donde vivo. 

Actualmente, preparo mi cuarto libro y espero con impaciencia y rabia a que se acabe esta pandemia para poder seguir llevando mis poemas a cualquier rincón del planeta.

LOS BUENOS GANAN

Cuidaré tu voz como los niños
cuidan las semillas que sus profesores
les dan para que crezcan
en un recipiente de yogur.

Adoraré tu risa
como si fuera la melodía
que inicia el carnaval,
como si fuera el pistoletazo de salida
de una carrera
solidaria.

Acariciaré tus manos,
únicas mantas que necesito
en mis próximos inviernos.

Protegeré tus huesos
como cimientos que son
del edificio que habito.

Caminaré tu piel
con el mismo cuidado
con el que el lince camina la montaña.

Apostaré siempre por ti,
caballo ganador.

Y nunca dejaré
que mis sombras
te den miedo.

Créeme,
ahora sí,
los buenos ganan.

LA VIEJA LUZ

(sobre los recuerdos que deja un ser querido que se marcha)

Hay una luz
que no termina de irse.
Cambia de lugar,
habita la casa como un perro
con ganas de juego.

Esta mañana
se ha posado en la orquídea.
Después de comer
la he podido ver
sobre el mando del televisor.

A estas horas de la tarde
gira dentro de la lavadora.

Esta luz que no alcanza el pomo
de la puerta para irse
tiene ojos, bolsillos y un diario.
A veces saca papeles arrugados
y lee con voz familiar
frases que escuché en otro tiempo,
frases que los años han redondeado,
frases con las que he hecho las paces.

Hay una luz que no termina de irse,
una luz que no muerde ni deslumbra,
que me hace compañía
aunque ya no la pueda tocar.

UN INFINITO CONTIGO

Quisiera un infinito contigo.
De cualquier color,
de todos los sabores.

Un infinito en la montaña,
en la playa,
dentro de casa aliñando ensaladas.

Un infinito limpio,
desnivelado,
de castillo, cerezo y nieve,
con hojas verdes
que los vientos de marzo hagan sonar.

Quisiera un infinito contigo.
Con lluvias y soles,
abierto, cerrado,
un infinito con ritmos del sur
y chimeneas del norte.

Un infinito de pijama y esmoquin,
con trozos de chocolate
y queso fundido.

Un infinito de agua del tiempo,
bendita, dulce y salada,
de piedras redondeadas,
agujetas y crema hidratante.

Quisiera un infinito contigo.
De masajes y amuletos,
de té rojo y aceitunas.
De frío, calor y frío,
naves espaciales,
arquitectura y escultura.

Un infinito de mesa de merendero,
con azulejos, animales
y ofertas de viaje.
Afilado, suave,
intrigante, sano.

Quisiera un infinito contigo,
donde permanecer abrazados
como la ardilla al árbol,
como el abuelo a la abuela.

Nerea Delgado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba