Miren Palacios

“Creo que los seres humanos que habitamos la tierra somos algo hipócritas además de mentirosos. La manipulación y el querer estar por encima de los demás es un hándicap”

Soy Graduada en Enfermería y Diplomada en Podología por la Universidad Central de Barcelona, y Diplomada en Gestión Sanitaria por la Escuela Nacional de Sanidad, Madrid y por la Escuela Privada de Alta Dirección y Administración (EADA Business School), Barcelona. Me encanta el estudio, la investigación y la lectura, herramientas que son los pilares de mi existencia. Las actividades relacionadas en general con la cultura y el deporte me acompañan en mi camino de vida.

Desde los trece años escribo poesía, aun siendo de ciencias reconozco que la musa aparece en muchas ocasiones y a cualquier hora y da igual donde este, por eso me gusta poner las fechas y el lugar donde tuve ese toque inspirador. El unir letras ha supuesto y supone revisar muchos libros y documentos.

He compaginado durante muchos años mi trabajo como profesional de la salud con la escritura; crear, participar y disfrutar de esa faceta me ha llevado a sosegar mi alma y crecer como persona. Ha sido, también, una herramienta relajante y combatible con el sufrir, muerte y vida, una espiral llena de experiencias tanto positivas como no tan positivas; aspectos del ciclo de la vida que por suerte o por desgracia han estado muy cercanos durante mi periplo profesional.

Actualmente me dedico a disfrutar de la poesía, además de hacer pinitos en la narrativa; he escrito relatos, novelas, algún cuento y algo de ensayo.

Siendo sincera y humilde el reconocimiento ha venido dado por la edición de varias de mis obras, algunos poemarios, un par de novelas y algún ensayo; además de participar en diversas antologías poéticas y de relatos, tanto solidarias como de grupo. Esas publicaciones son el resultado del esfuerzo y la motivación para continuar con el bello impulso de la creación y del crecimiento.
He colaborado y participado en la presentación de otros escritores en sus actos de presentación. He quedado finalista en algún concurso y he sido pregonera en un Festival Cultural de los pueblos en un pueblo de Euskadi.

Actualmente me encuentro promocionando mis últimas obras, una novela y un cuento infantil para peques de 5 a 7 años.

He tenido referencias de admiración a nivel profesional, y a profesionales de salud de elevado prestigio donde he podido beber de su sabiduría y buen hacer, y aprender de ellos.

A mi ídola literaria la conocí en persona en una de las Feria del Libro hace siete años, en Bilbao y a mi actriz preferida en el rodaje de un cortometraje hace cinco años, en Madrid. Admiro a los clásicos.

Mi plan de acción para el corto y medio plazo es continuar en la misma línea e ir avanzando en el conocimiento de las letras y en la forma de unirlas cada ver mejor.

Miren, como escritora y ya que uno puede crear historias e imprimir valores y emocionalidad positivos o negativos a sus obras de forma inconsciente, ¿Cuáles consideras que son los valores más importantes que debe tener cualquier tipo de escritor y que deba verse realmente reflejado en sus textos?

Ante todo se debe ser persona con principios y saber estar. Creo que debemos trasmitir valores, no se debe perder de vista que lo que se escribe y se lee puede servir de guía para muchas personas. Somos un poco “voceros” y podemos influir sin darnos cuenta. Debo ser responsable con la temática, el guion, el argumento y el desarrollo del mismo. Del contenido y el mensaje depende el resultado de la obra. En mis escritos siempre existen pinceladas que hacen referencia a temas de índole social, igualdad, respeto, tolerancia, maltrato y acoso; forman parte de mi mundo literario al igual que aspectos relacionados con la educación, la superación, la motivación, la amistad, la familia, el amor o el desamor. Mirar al otro de igual a igual es el lema, independientemente de la religión, el país, el idioma, el color o el sexo.

Aunque la sociedad suele desconocer o perder atención a la emocionalidad humana, es indudable que interfiere directa e indirectamente sobre todas las esferas humanas (cultura, tecnologías, desarrollo territorial, equidad social, ambiente, entre otros. ¿Cuáles consideras que son el rol y las repercusiones de la industria editorial sobre los escritores, pero también sobre el tipo de literatura que se consume en las diversas generaciones?

Cierto que influye, a veces en según qué disciplina más de lo que se cree. Me explico, las editoriales se ajustan al momento y la situación actual, a la demanda y por qué no a la moda, es un vaivén. Son empresas y se comportan como tal, deben equilibrar los recursos humanos y los materiales con lo que son sus gastos y sus ingresos. Las editoriales no están solas, deben contar con aliados, distribuidoras y librerías.

Los escritores somos un elemento más de la cadena, aunque si no se escribe no hay libros, pero puede influir a la hora de escribir y a la puesta en escena de las ideas que a uno le vienen a la cabeza. La musa no entiende de modas o géneros. Lo diré de otro modo, a veces las editoriales exigen y se debe cumplir independientemente de si puedes o no.

El acceso a según qué editoriales es inalcanzable, solo una minoría ha llegado a la cima por su calidad, después el marketing apoya a completar lo que se preveía. No todos los escritores y escritoras alcanzan esos primeros puestos. Debemos estar conformes con lo que escribimos y con los lectores y lectoras que nos leen, tenemos que ser realistas y pisar con los pies en el suelo, es vital ser honesto con uno mismo y con los demás.

El tipo de literatura que se consume según la edad puede variar, no siempre se mantienen los gustos a medida que se cumplen años. Al igual que la persona evoluciona también puede influir ese cambio en el tipo de lectura. No obstante, en mi opinión se debiera consumir más cultura en general y más literatura en particular.

Es muy usual que las personas elijan a sus amigos y conocidos dentro de su círculo cercano de actuación, por ejemplo, una persona que está surgiendo económicamente va a contar más fácil con las personas en quienes confía, pero esto evidentemente permea campos como la política y las instituciones, generando conflictos de intereses, malversación de recursos y corrupción. ¿Qué podemos hacer los escritores para llegar -por medio de nuestro arte, a través de nuestro lenguaje- a estas personas y formar en ellos una conducta ética? Además, ¿es posible y es ético, aun sabiendo que cada verdad es subjetiva, entendiendo que algunos estamos más del lado de la justicia y la verdad que otros, realizar este tipo de inferencias?


A la hora de escribir debemos regirnos y utilizar un lenguaje basado en la ética y la legalidad vigente, nuestra premisa es ser legales como ciudadanos y eso implica una guía para nuestra actuación. Las conductas que impliquen manipulación o malversación o corrupción, no pueden ni deben formar parte de nuestra vida.

Podemos mostrarnos en libertad y a través de los mensajes que introduzcamos en la trama y en la escritura hacer que esas prácticas incorrectas suenen de otro modo; reiterar y tocar esos aspectos puede mover conciencias, aunque resulte complicado, nada es imposible, la perseverancia debe ser una de nuestras armas.

El ser humano es a veces malvado y lo que toca lo destruye. El egoísmo en ocasiones es desmesurado, y ni tan siquiera debido a ello algunos o algunas ven el árbol de un bosque lleno de ellos. Sé que es fuerte y duro lo que acabo de reflejar, pero la realidad supera a la ficción y haberlos, los hay… No obstante, me quedo con la positividad y el mirar desde un prisma claro y meridiano.

Los escritores tenemos la capacidad de influir, guiar, orientar y fortalecer los sentimientos de aquellos que nos leen, por eso nos ayuda el ser cautos en lo que decimos y escribimos.

Textos:

“El cambio de lugar”

La otra tarde esperando en el rellano al ascensor Nagore se encontró de forma casual con la Sra. Celia. Nagore es una de las vecinas de los pisos altos y coincide muy poco con ella, no obstante, siempre que la ve le dice alguna cosilla.

La Sra. Celia es una mujer encantadora. Hace unas semanas le enseño hacer algo de ganchillo a Nagore y le arreglo unos pantalones. Ella entre los jóvenes se siente muy a gusto.

—Te veo muy guapa, con un tono de piel diferente y con un aire muy veraniego.

—He estado fuera un mes cerca de la playa y me lo he pasado fenomenal. Un cambio de aires siempre es positivo además ha hecho un tiempo espléndido, —respondió Celia con una sonrisa enorme.

—¡Qué bien!

—¿Imagino que ahora te irás pronto?, —¿verdad Nagore?

—¡Oh, no!, tengo trabajo. Este verano debo conformarme con algunas salidas de fin de semana y distraerme con actividades distendidas. Seguro que nos veremos por aquí, de momento no puedo irme. —Dijo Nagore mientras se despedía.

Entretanto llegó su joven vecino, Igor siempre está atento a sus necesidades y le ayuda.

—La veo mejorada.

—Bueno tu siempre tan educado, estoy contenta porque me has cuidado muy bien las plantas. Mi sobrina me ha arreglado la casa y eso ya es muchísimo, —estoy feliz, alegó Celia.

—Me alegro, se merece vivir de forma satisfactoria.

—Estoy sorprendida y veo que has tenido sumo cuidado con mi plantita, la más pequeña. ¿Recuerdas?, aquella a la que le echaba el agua gota a gota con una jeringuilla, igual que si tuviese un gotero. Ha crecido bastante. ¿Te has fijado, Igor?

—Sí, me encanta que le agrade. Se está haciendo fuerte, yo solo le he hablado y he tenido mucho cuidado con el agua.

Momentos de dialogo sobre los últimos acontecimientos. Igor estaba muy liado con sus estudios e inmerso en sus exámenes.
El verano llamaba a la puerta y sus jóvenes vecinos no podrían estar tan pendiente de ella como en el resto del año.

—Seguro que apruebas y te vas de vacaciones, ¿verdad?

—Ojala, si así fuera Ibiza seria la elegida.

—¡Fabuloso!, vive a tope, la vida pasa rápido, los años caen sin darte cuenta y luego pesan, —recomendó sonriendo Celia a Igor.

—¡Gracias!

La Sra. Celia tras esa estimulante conversación se quedó en su casa pensando. En la cocina y escuchando la radio limpió los chipirones que había comprado por la mañana, necesitaba tenerlos dispuestos para cocinarlos rellenos y en su tinta. Los dos días siguientes también comería chipirones, cuando se ponía a ello se arremangaba y terminaba haciendo más y diferentes platos. La cocina le distraía y lo hacía con ilusión, no le importaba cocinar solo para ella. Se organizaba adecuadamente para comprar y adecentar la casa, no existían impedimentos para llevar las actividades del día a día y tirar para adelante.

La soledad no le influía para cuidarse y tener en cuenta su salud. Era autónoma aunque necesitaba ayuda para según que tareas.

Todavía le quedaban excursiones por realizar. Un fin de semana completo y en la costa, pasear por la orilla de la playa rompiéndole las olas en la pantorrilla, eso le rejuvenecía. Adoraba el mar, esos viajecitos le facilitaban vivir mejor los días cortos del invierno.

Se acercaban las consultas médicas para controlar el evolutivo de su patología, su hipertensión requería de controles y medicación. Hacia lo que le indicaban y cumplía a raja tabla las indicaciones del médico y de su enfermera.

Pero… Los días volaron y llegó la Navidad. Momentos delicados, la soledad hacia acto de presencia en su vida, los recuerdos se acercaban a su mente y el pasado le pasaba factura.

Para ella suponía ver las luces inmensas de la ciudad durante bastante tiempo, eso le llevaba a reflexionar entre los colores y las luces, los escaparates y la gente.

La noche buena estaba tan solo a dos días. <>, pensó antes de decidir si se quedaba en casa o iba con alguien.

Su sensibilidad le avisaba del cambio de las estaciones y de la hipocresía de la sociedad. Cada año aparece la Navidad y provoca una huella en las personas, no solo son las luces y los adornos también se debería valorar la música y la paz que trasmiten las notas. Solo son unos días y ahí está el problema, ese calor y cercanía, y hasta el cariño debieran de existir todo el año.

¡Vivamos los amaneceres!

“La memoria se fue, de viaje”

Déjala que sea pájaro, y que lleve mensajes presentes a la mujer que permanece en el lugar donde las flores crecen y los arboles brillan, aquella que por las noches se estremece y por el día vive.

Laura desde hace algún tiempo perdió la memoria, por eso es mejor que vuele y viaje tranquila donde desee.

Si alguna vez retornara la dicha, podría contarnos cómo fue su periplo.

–Viajo luego existo, –dijo hoy Laura al mirarme.

–¿Quieres viajar?

–No, la guerra trajo desdichas y el hambre destrozó las familias, –respondió.

No siempre su viaje era placentero y con un destino concreto, aunque casi siempre su rostro reflejará movimiento y sus ojos dulzura.

¡Déjala, déjala…!

“Te espero”

Avanzan tus fuertes brazos,
por encima de mi humero,
para así rozar mi rostro
y colmarme de besos.

En medio del gran caos,
ven, ¿vienes?, te espero,
en la alcoba primero
para sosegar los deseos.

De aperitivo a escondidas,
miro fijamente tu cuerpo,
pasando a las caricias.

Todavía quedan ganas,
¡no perdamos el tiempo!
Ahora y siempre, juntas.

“El lamento del día después”

Una luz que refleja el sentir
de tu pensamiento,
donde las nubes no llegan
y ni las sombras lo enturbian.

Solo la fuerza de tu tono puede,
ascender y superar el combate,
de ese “astro”,
el que dar calor a tu corazón
y fuego a mi ilusión.

Aquél que dijo eclipse,
sucumbió a los astros
y sin saberlo,
pronunció tu nombre.

A ambos lados del mundo,
la barbarie…
y entremedio, un paraíso,
la desigualdad humana,
la brecha del desnutrido,
analfabeto y no querido.

¿Quién dijo amor
e hijos del mismo Dios?

No son continentes,
sino gentes salientes;
a veces sucumben
a esas aguas,
frías y mal olientes,
no todo en el mar es limpio,
ni huele a sal.

Espejismo roto
de anhelos remotos,
no somos iguales,
ni queremos serlo,
pequeños diablillos terrenales,
escuchad la voz…
que indica el después,
e id a ese ritmo,
un paso hacia delante
y tres al revés.

¡Oh gente!
que dice sentirse decente.

“Navidad”

Van llegando los días en los que las luces brillan,
con sus colores dinámicos llenos de figuras,
para ello, nos ayuda a estimularnos estas fechas,
porque solemos estar más atentos a las novedades
y se respira aire de nuevas libertades,
aportando estímulo a los seres que aman.

Mostramos a cada paso nuestro interior
y todos poco a poco esperan al redentor,
como si trajera palabras de esperanza,
para que no solo suponga llenar la panza,

Son día de ilusión con ciertas dosis de pasión,
pero también se debe evitar un tropezón,
no todo son arboles repletos de dulces
o centros con piñas y adornos florales,
también existe hambre en las calles
y miradas superficiales a través de la coraza.

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