Maria Ruiz

Mi camino empezó a los 15 años, mientras todos mis compañeros solo se encargaban de ir al colegio y cumplir con sus deberes yo estudiaba horas extras en el campo de la belleza integral en la Academia Francesa de Belleza Lisa Duputel; ciertamente, es algo que ha aportado mucho a mi vida. Fui una chica alternativa, no buscaba tener la soñada fiesta de 15’s que deseaban todas las chicas de mi generación; con ese dinero hice el curso de belleza, compré mis primeras herramientas profesionales y empecé a trabajar en el medio, el cual hoy en día es mi estilo de vida. Cuando aún estaba en bachillerato me invitaron a una audición, y fui seleccionada. A partir de allí empecé a hacer comerciales de televisión, algunas pasarelas y fotografías de campañas para marcas como: Claro Telefonía, Lelek Intimate Designs, Papas Margarita, Dvotio, Clarissa Rosania, Pronovias, Reebok, Oboticario, Spirito, Cromantic, Laura Sánchez Makeup, entre muchos otros.

Soy una chica nacida en el seno de una familia tradicional y de herencia bordadora, quienes siempre han confiado en mi vocación y me han apoyado totalmente. Gracias a ellos me fue sencillo tomar la decisión de estudiar Diseño y Mercadeo de Moda en la Escuela Arturo Tejada Cano, en la ciudad de Bogotá-Colombia. Mientras estudiaba me desempañaba como profesora en la Agencia para modelos New Face. Durante la universidad tuve muchos amigos y enemigos, era consciente que esta carrera tiene un ambiente de trabajo complicado, y hay que tener mucho carácter para no ser arrastrado por algunas de sus corrientes. Cada semestre gané condecoraciones por nominación a mejor colección, esto hizo que se reafirmara en mí el talento que sentía que tenía; en este proceso trabajé como directora de estilismo para pasarelas como Neiva Expomoda, Feria de la confección mayorista El Gran San, Pasarela por la paz, entre otras.

Sin duda era una joven asumiendo roles importantes y muchos se consideraban más aptos para desempeñar dicho papel ya que tenían más años de experiencia; fue muy duro surgir bajo esa presión, pero siempre que miro atrás agradezco a esas personas por darme la fuerza para seguir adelante, como dijo un día mi madre: “Nadie patea un perro muerto”, así que algo estaba haciendo bien. Al terminar la universidad y junto a mis maravillosas compañeras de tesis: Estefanía Ahumada, Natalia Bellon y Erika Donato, creamos una colección innovadora que incluía tecnología de luz y movimiento, y con esa colección participamos en el concurso “Latinoamérica Habla”; el prototipo masculino creado por Natalia nos hizo ganadoras del premio, y viajamos a “Colombia Moda”, ya no como visitantes sino como expositoras.

Mi madre, quien siempre confió en mi Talento me apoyó económico para iniciar mi propia marca, mi homónima “María Ruiz”. Realicé una colección inspirada en el origami, la cual me dio nuevos aprendizajes sobre los negocios y los emprendimientos; luego de muchos sacrificios económicos y personales vendí mi primera colección, pero al poco tiempo hubo enfrentamientos políticos entre Colombia y Venezuela que llevaron al desplome de los mercados incluyendo el textil. La situación se hizo tan extenuante que decidí reinvertir las utilidades en un título especializado en Estilismo, en Europa. Mi primera opción eran Milán o Londres, pero por costos no pude acceder, así que me enfoqué en España, en la hermosa Barcelona, la cual jamás me imaginé enamorándome tanto de una ciudad. Terminé mis estudios en el Instituto Europeo de Diseño (IED).

Más adelante mi vida personal viró mi vida laboral; tenía pensado volver a Colombia con mi pequeña empresa y seguir luchando para sacarla adelante, pero conocí un chico. Todo se dio de manera espontánea. Decidí quedarme unos meses más para definir la relación y así fue, nos fuimos a vivir juntos. Durante aquel periodo vinieron a mí muchas propuestas de trabajo como modelo.

Aproveché mi estancia y seguí abriéndome un espacio en el mundo de la moda. Luego de un periodo de arduo trabajo me llamaron de una importante casa francesa de lujo, y es allí donde comenzó mi etapa actual, en un nuevo país, trabajando como estilista. El horario me permite seguir proyectos independientes como el último vestuario de la cantante Amber Figueroa, una artista catalana que le apuesta al género Urbano, y con la que me desempeño como diseñadora de vestuario y estilista personal, además de a la oportunidad de hacer este proyecto con grandes como Karabot, Nacional Re cords, la Cúpula Music y All Night Producer.

No abandono la idea de seguir adelante con mi marca personal, hoy día vivo feliz haciendo lo que más me gusta y llevo mi profesión a otro nivel, siempre con sencillez, abierta al aprendizaje, y a ver un futuro con éxito haciendo lo que más amo en la vida: el arte de la moda.

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