Luis Lizarralde Erazo

Soy de la ciudad de Bogotá, Colombia. Tengo 30 años, de profesión y ejercicio Abogado con especialidad en Derecho del Entretenimiento. Trabajo para una disquera y asesoro procesos independientes. Me gusta mucho el Derecho, me gusta entenderlo; es un mundo bastante marciano para los artistas, así que es muy bonito poder prestar ese servicio de asesoría y acompañamiento en este mundo tan extraño. Es muy satisfactorio.

No iba a estudiar Derecho. Estuve muy perfilado a estudiar Música, incluso estudié algunos cursos libres de música en la Universidad Javeriana antes de graduarme del colegio. Y ya cuando llegó la hora de elegir el camino profesional, llegó también la presión de la familia y social, volcándome hacia un campo más laboral, más sencillo para capitalizar. Realmente no tenía mayor afinidad por la profesión, pero la mayoría de mis familiares son abogados, y sentí que era más acorde estudiarlo. Resultó que me fue bien, que soy bueno para este campo.

Nunca dejé de tocar y amar la música. Estuve trabajando con Oh La Ville todos estos años, desde el colegio hasta la universidad y a la fecha. Después de un tiempo decidí volver a estudiar música, esta vez con un profesor particular, un percusionista activista importante en Colombia llamado Pedro Ojeda. Con él aprendí a aplicar ritmos latinoamericanos en la batería; de hecho, se trataba también de aplicarlo a Oh La Ville.

Tengo otra banda llamada La Sonora Masurén. Con ella tocamos Ritmos Tradicionales Latinoamericanos, en un formato de guitarra, órgano, bajo, percusión y batería. Es un trabajo para rescatar estos ritmos que se vienen invisibilizando, pero que aún mantienen la lucha a través de otros artistas como Los Pirañas, El Metecumbiero, Chicha Libre, entre otros.

Yo estudié Derecho en la Universidad de los Andes, en Bogotá. Trabajé como abogado público dos o tres años tal vez, antes de adentrarme en mi especialidad del entretenimiento. En la disquera soy de Gerente de licencias, y mi función es ofrecer la música de la disquera para producciones de televisión, de cine y publicidad, y aunado a eso hay un campo muy interesante llamado Supervisión musical, una asesoría artística, administrativa y legal a la hora de escoger la música que va para una producción audiovisual y de gestionar los permisos necesarios para usarla en una producción. Es un puente muy bonito entre la industria musical y la audiovisual, entonces se ha vuelto una pasión para mí, y he aprendido tanto como he podido acerca del tema.

Con Oh La Ville empezamos a trabajar juntos desde muy jóvenes, aproximadamente en el 2009. Todos los integrantes nos conocimos desde niños, en el colegio, y aprendimos música en aquella época. Tuvimos varias bandas de distintos géneros, incluyendo una de reggae con Mateo (el cantante), una de Metal con Sierra (el Bajista), yo mismo tuve una banda de pop por aparte. El caso es que cuando estábamos por graduarnos decidimos montar un par de canciones de había compuesto Mateo, y estaban geniales. A todos nos gustó mucho, así que decidimos integrarnos y así formamos Oh La Ville, un proyecto que integraba los sonidos acústicos pero contundente y pesado, y después de un par de años de trabajo lanzamos nuestro primer disco (finales de 2011) que se llamó “Pedazos de papel”, un disco ingenuo y experimental ya que no teníamos idea de cómo grabar música, obviamente teníamos un sonido y una forma de tocar en mente, y nos metimos a grabarlo todo en bloque en el estudio, y después de ese primer ejercicio decidimos aterrizar un poco más a la banda dejando un poco ese estilo romántico y acústico, explorando instrumentos eléctricos, amplificadores, distorsiones, otra forma de componer un poco más concreta. Luego de todo ese proceso el resultado fue el disco “Anaranjado” que sacamos en 2015; en adelante seguimos experimentando hasta “Soles Negros” (un disco que lanzamos durante dos años 2017-2019 a través de singles). Todo ese trabajo discográfico nos ha permitido tocar en festivales como Rock al Parque, Estéreo Picnic, Concierto Radiónica, Teatro Jorge Eliécer Gaitán, Teatro Libre de Chapinero, hemos hecho 4 giras por Colombia y una gira internacional por México, Ecuador, Estados Unidos, entre otros. “Anaranjado” y “Soles Negros” fueron rankeados como mejores discos del año de la música colombiana, y la banda tiene una carrera muy interesante y sólida que nos da pie para seguir creciendo. Estamos aprovechando la pandemia para componer varias canciones que entraremos a grabar dentro de poco. Hemos hecho conciertos virtuales amoldándonos a esta nueva realidad, e incursionando en nuevos sonidos y en colaboraciones con otros artistas y productores. Siento que estamos en un gran momento.

¿A qué temes y temen como músicos?

Como músico (y como integrante de Oh La Ville) mi/ nuestro mayor temor es dejar de crear y perder vigencia. Es difícil de abordarlo y entenderlo. Es cuestión de estar enterados de la evolución musical y hacer parte de ese cambio. No necesariamente siguiendo las tendencias, pero sí sabiendo qué está ocurriendo en el mercado, y no actuar fuera de contexto y sin pertinencia; básicamente miedo a equivocarnos con el rumbo que vamos tomando.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba