La fiesta de la falsa felicidad.

Toni Navarro

No nos insertarán a la fuerza un chip ni bajo amenaza, presión o incluso la pena de muerte, tampoco nos obligarán a enviar datos biométricos, la foto de nuestra retina, ni el timbre de nuestra voz; no, tales cosas se implementan en la vida real de tal manera que una persona lo deseara e incluso cree en su “ficción” que eso lo libera, lo protege y es entonces que lo pide voluntariamente. Esto se logra generando una falsa necesidad, una falsa protección de la sociedad y una falsa libertad, creando de esa manera una falsa fiesta supuestamente divertida y feliz.

La respuesta es muy sencilla: Te cansará de hacer fila en el supermercado viendo cómo los “identificados por el sistema” simplemente pasan mirando la cámara que está instalada en la salida y al cabo de los días tú mismo irás a enviar tus datos para “liberarte” de las colas, o para ganar descuentos en las compras. Es así como de manera imperceptible y a petición de la sociedad, estos mecanismos de control y de opresión entrarán a nuestras vidas, “lo pides porque te protege, te libera, es divertido y te facilita la vida” te venden la idea que este producto tiene algún valor porque es ecológico, feminista o protege algún colectivo minorista, saben que esos temas socialmente nos interesan, nos preocupan y somos sensibles ante ellos.

En referencia a los productos u ofertas que nos liberan, que nos más ecológicos por ejemplo, se ha dado lugar a un aumento del uso de la publicidad verde engañosa o “greenwashing” llegando a una alarmante incidencia según los informes dados por diferentes ONG ‘s. La ficción de este engaño verde es que la sociedad cree que ayuda al medioambiente o incluso su propia salud, cuando en una amplia mayoría de productos con afirmaciones ecológicas o saludables, son publicidad engañosa. Dada la emergencia de cuidar y proteger el medioambiente es fundamental detener el lavado verde y todos los tipos de lavados; esto mismo sucede también con el “pinkwashing” que hace referencia a la comunidad LGTBI, como el “purplewashing” al feminismo, el “freewashing” o el “happywashing” que son la falsa venta de libertad y felicidad, mismos que sirven no solo a empresas, sino también como publicidad engañosa de gobiernos y partidos políticos.

La última de las grandes mentiras y publicidades engañosas más gigantescas de la historia es la creada por Facebook, una donde quiere que vivamos en una realidad paralela y virtual porque según palabras textuales de su fundador Marck Zuckerberg: “Es bueno para el medioambiente”. En estos casos no existe protección ante esta publicidad engañosa para el consumidor o la sociedad civil y los gobiernos apoyan esta idea.

Todos esos temas son importantes para la gente, algunos incluso trabajan en muchos casos desde la honestidad difundiendo los Derechos Humanos, pero la deformación viene cuando todo eso lo convierten en productos de valor, todo bajo un hilo conductor de liderazgo de engaños, de falda sostenibilidad ambiental, una falsa venta libertad y un falso apoyo a las comunidades vulnerables. La realidad es que el momento siguiente de registrarnos y veamos la cámara instalada, el supermercado tendrá control total de nuestros gastos, recopilará información sobre la estructura de compras individual y está base de datos se compartirán con los gobiernos de cada país.

En el caso de los gobiernos donde el estado centraliza todos los poderes tales como China, ya se está usando un sistema de calificación social hace ya 15 años, varios campos de actividad se han digitalizado y reunido en una sola base de datos, la cual se usa para rastrear el historial de las acciones de una persona y con base en ello asignarle una “calificación”. Este es el ejemplo de cómo sin la participación de la sociedad y en diferentes estructuras sociales que se implantan desde arriba, se crea un sistema de control en el que se adoptan parámetros que benefician a una determinada y pequeña “elite de control” donde juegan con nuestras emociones y sentimientos, llegando incluso a controlar estos con la implementación de la I.A. (Inteligencia artificial).

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