John Ander Forero Muruaga

Ingeniero Ambiental y Especialista en Gestión Ambiental Urbana, graduado de las universidades Católica de Manizales y Piloto de Colombia, respectivamente. Despertó su interés por la escritura desde la edad de los 9 años, cuando en retaliación a las ofensas de sus compañeros de colegio que le hacían bullying, les componía coplas pendencieras y burlonas como su mejor mecanismo de defensa.

A los 17 años conoció al grupo de escritores, Entre Letras.

Durante cuatro meses aprendió técnicas de escritura como la poesía surrealista, su preferida por mucho tiempo. En los años 2005 y 2006 participó y quedó como finalista en el concurso argentino de poesía “Letras y Voces”, de la editorial Nuevo Ser. En adelante siguió cultivando su talento autodidactamente, inspirado en las letras de bandas de heavy metal en español, power metal y posteriormente hard rock. Un par de años después dedicó parte de su tiempo a la literatura universal, encontrando afinidades con los estilos de J.R. Tolkien, Oscar Wilde, Jack London e Italo Calvino, principalmente, y reforzando o adhiriendo a su estilo, voces y vocabulario de ramas del conocimiento como la Física, la Filosofía, la Bioética, la Psicología, la Arquitectura, la Cibernética y la Ecología Urbana, para añadir un poco de textura y nuevos colores a la voz; técnica que además le permitió dar un contenido crítico a sus escritos. Allí, saltaría de la poesía al relato.

Sus dos mejores años como contador de historias se dieron en 2012 y 2016. Tiempo en que escribió más de 20 relatos, incluyendo “La historia de un asesinato contada por un búho”, “Guerra campal por un grano de café”, y “Homenaje al universo cómic”. Entre 2012-2015 participó en Ferias Regionales del Libro en el departamento del Meta, contó historias en encuentros de paz con Naciones Unidas, y fue invitado como Poeta y Juez (alternadamente) en varios concursos de poesía y cuento de la Corporación Universitaria del Meta, y la universidad Santo Tomás 2014-2016.

Actualmente vive en la ciudad de Murcia, España. Contempla sus entornos, esperando un estallido de productividad literaria que poco a poco va entrando a una nueva primavera; da gracias a este confinamiento por reacomodar un tanto su vida, y darle tiempo para retomar la escritura.

MI REINA.

Venga y muérdame los labios!
Apréndase de ellos como hormiga,
Utilice sus tenazas y arránqueme la piel,
Hágame estrías inferior.

Ráyeme también la lengua,
Que parezca que su picadura me hincha,
Sea usted la reina, y permita que toda su colonia
Venga y me despedace a mordiscos!

Que se mezcle su hemolinfa con mi sangre,
Que parezca usted tener la fuerza del elefante
Y la fiereza del tigre,

Que sea la cama el campo de batalla.
Luego, destripado, que sea yo su cena,
Lléveme a sus aposentos para ser comido.
Abra su boca y despóseme con su vulva,
Que yo renaceré como un manjar
Para darle de comer la vida entera.

PATRIA MUDA, EL CONFINAMIENTO DE COLOMBIA.

Déjame ver tus manos asesinas.
¿Las lavaste?
Puedes quitar la tierra,
Con sus diminutos gránulos
Incrustados en tus poros,
Su aroma a minerales y biomasa
Tiñendo de ocre los callos
de tu empuñadura;
Puedes quitar la sal,
El sudor que hace décadas transpirabas
Cuando tu alma gritaba
Mientras abandonaba tu cuerpo
Y dejaba tu mirada perdida en la ignominia;
Puedes quitar la dulzura de la voz
Del niño que oró en silencio por su padre
Y entabló un diálogo contigo,
O aquella entelequia de una joven enamorada
Que se resistió a tu dominio
Y huyó con el fruto de un amor tan salvaje
Como tus palabras, cuando crees que filósofas;
Puedes quitar el aroma de la melancolía,
Que antes estaba instaurada en nuestra patria,
Cuando afectabas nuestros corazones,
Antes de hacernos indolentes,
Antes de ser amarillistas;
Puedes quitar de tu camisa
Las salpicaduras de tus traumas,
De tus carentes noches afectivas,
De un arrullo que jamás tuviste
O que nunca llegaste a merecer.
Traumas de ser una mente débil
Que intenta liderar mentes débiles,
Cuando tus palabras jamás argumentarían
El sabor a hierro que tus pisadas arrastran
Entre el barro, y en tu saliva;
Puedes borrar tu rostro de demonio
Con un camuflaje de selva,
Pero siempre serás una bestia amedrentada;
Puedes borrar tu orgullo,
De hecho, todos te vemos con desprecio;
Puedes borrar tu filosofía
Y opacar las filosofías de algunos
A quienes hayas citado
En tus discursos de politólogo;
Pero no puedes borrar la sangre
Que tiñó tus labios pálidos,
Aquellos que con el alma abandonada
En la habitación de tu niñez
Escupen electrolitos de vampiro,
Y extraen la sangre de otros cuerpos,
Con almas y sin almas.
Extraen vidas en trozos desmembrados,
Los trozos que cenas en tu mente,
Enferma y debilitada.
La sangre no se borra, circula dentro tuyo,
Suele ser cálida y en ocasiones roja,
Otras veces tan fría y verde
Como el moho que crece en tu cabeza;
Como el lagarto que desmiembra
Cuando da vueltas en el agua con su presa,
Tú das vueltas en la patria con nuestras cabezas;
En la patria que ya no es tuya,
En la patria de los muertos,
En la nueva patria que forjaron tus ideas
Hace medio siglo,
En la patria de los altos mandos,
En la patria de los colombianos,
Que ahora somos una voz que no se oye.
La culpa es tuya, de ellos y nuestra.
¡Ahora somos la patria muda
Que, aún enardecida,
Siempre que atestigua
Decide quitarse la vida!

ELKIN RAMÍREZ – TITÁN Y SÍMBOLO COLOMBIANO.

Hoy he cerrado los ojos de la materia
Para abrir los ojos del alma,
Recorrer el cielo con Aves Negras
Y descubrir El Símbolo de la Huella
Que Sobre Esta Tierra dejó el bien
Que ahora descansa.

Colombia, la inmarcesible flor
Que durante tantos años teñimos de rojo,
En que la Humana Deshumanización habita,
Que en Piel de Cobre se reviste y enmarca
Para extraditar los talentos,
O para llorarlos cuando descansan
Tras Escudo y Espada.

Hoy marcho en Silencioso Amor,
Amando tus paisajes y a mi gente,
Acanalando entre las nubes este fuego,
Identidad latina, fuerza americana,
Lenguaje de mi Piel encarnada,
Hoy marcho Después del Final
Para enfrentarme a Dios y pedir por los míos.

Una Leyenda del Rock más
Que pisará la eternidad para conservarse siempre joven,
No Me Hables de Amor,
Háblame de la pasión desenfrenada
Que mis discos despertaron
Esas noches en que los bares de mi Colombia
Me homenajeaban.

Parto con mi Vestido de Cristal
A iluminar el paraíso con buena música.

J. Ander. F. Muruaga

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