Jesus Dominguez

Mi nombre es Jesús Domínguez Gutiérrez, soy escultor, nací y vivo en Sevilla y tengo 34 años. En 2004 entré en la escuela de arte para estudiar escultura y en 2005 comencé como aprendiz en el taller de un escultor, donde conocí a mis actuales amigos, que en esa época también estaban allí como aprendices; pronto me di cuenta de que algunos de ellos serían piedras angulares en mi vida y casi todo lo que he aprendido en estos años se lo debo principalmente a ellos. A principios de 2011 uno de esos amigos, Álvaro Abrines, tambien escultor, me invitó a que trabajara haciendo mi propia escultura en su taller y desde entonces hemos permanecido juntos, cada uno haciendo lo suyo, pero compartiendo un mismo espacio creativo.

En estos años he realizado encargos privados, participado en concursos, llevándome algún premio, y exposiciones colectivas.

Mi escultura es netamente figurativa, el eje central del diálogo en la mayoría de las obras es el ser humano y sus cualidades, la soledad, la libertad, derecho social, entre otros. Trabajo principalmente la arcilla, y dependiendo del tamaño o diferentes factores puedo decidir hacerle un molde para reproducirla en otro material o cocerla y que sea obra única. También he trabajado bastante con plastilina, pero siempre termino echando de menos la arcilla; el tacto, su versatilidad a la hora de usarla, puedo emplearla en un estado bastante seco, hidratarla y ya posee otras cualidades. Además, está viva, pueden salir rajas durante el modelado y eso es algo que siempre he usado, esa aleatoriedad.

En el año 2017, Jesús Expósito, amigo íntimo al cual también conocí en 2005 en un taller de escultura, junto a Álvaro Abrines, me mostraron un programa de ordenador llamado Zbrush, el cual ya conocía, pero debido a su complejidad nunca lo probé. Jesús se armó de paciencia y me enseñó a manejarlo; poco a poco he ido aficionándome a él, actualmente lo uso mucho para hacer bocetos que luego me sirven como referencia para hacer una escultura en el taller. También como hobby, y para desconectar de la escultura tradicional, hago fanarts y diseño de personajes, todo ello en 3D.

Ya como último dato destacable es mi gusto por la música, a nivel aficionado. Toco guitarra y piano, y mis influencias van desde el flamenco, principal fuente de la que bebo, al blues, pasando por la música clásica en general. Este último año he redescubierto a Bach, y estoy inmerso en los preludios y fugas de “El clave bien temperado”, ¡Sublime! Si hubiera un padre de la música moderna, sería él.

Todo esto intento compaginarlo como puedo, descansando poco, pero disfrutando muchísimo de los resultados, cada vez tropezando y volviendo a levantarme.

Actualmente estoy terminando una obra llamada “Antropoceno”, realizada en arcilla y destinada a una exposición colectiva que iba a inaugurarse este mismo mes de febrero, pero ha sido pospuesta para junio (2021) debido a la pandemia; nuestro colectivo también está siendo muy perjudicado con la imposibilidad de hacer exposiciones con normalidad.

Jesús ¿Cómo, a través de las artes visuales, podemos reconectarnos con el planeta, con nosotros mismos y con la vida en general?

Yo creo que empieza por la educación y por el desarrollo individual con cada persona, tanto de quien realiza una obra como del espectador, para alcanzar en colectivo un conocimiento profundo de lo que somos y provocamos. Podemos razonar, hacernos preguntas y responder, pero se nos olvida que tan sólo somos un animal más habitando en la tierra, y eso es algo que me gusta reflejar en mis esculturas. La última en la que me encuentro trabajando como ya mencioné antes, es “Antropoceno”, y habla sobre el paso del ser humano en la tierra y cómo éste modifica su entorno hasta el punto de olvidarnos que en términos geológicos acabamos de nacer y ya somos la causa de una posible, y casi segura, nueva época geológica.

En definitiva, creo que el arte en general tiene un papel decisivo, porque siempre ha ido reflejando la sociedad de su tiempo y anticipándose a ésta en muchas ocasiones; esto nos da el poder de alcanzar ese conocimiento y respeto hacia el planeta y todo lo que habita en él, pero sólo si nos educamos.

¿Qué compromisos sociales y ambientales consideras que tienen los artistas visuales en la sociedad actual?

Buena pregunta, pienso que la gran mayoría de artistas son gente progresista por naturaleza; casi diría que la evolución como artista y como persona van de la mano, y no hay una sin la otra. Es muy importante el contenido de la obra y su discurso o lecturas, pues la globalización y la capacidad de comunicarnos con el mundo entero en tiempo real pueden provocar una difusión masiva de esa obra, y es un vehículo o instrumento que hay que usar con responsabilidad, porque toda acción conlleva a una reacción.diría que la evolución como artista y como persona van de la mano, y no hay una sin la otra. Es muy importante el contenido de la obra y su discurso o lecturas, pues la globalización y la capacidad de comunicarnos con el mundo entero en tiempo real pueden provocar una difusión masiva de esa obra, y es un vehículo o instrumento que hay que usar con responsabilidad, porque toda acción conlleva a una reacción.

Si, por ejemplo, una obra trata sobre una minoría social marginada o un desastre medioambiental, y los hace visibles, puede que se hable sobre ello, abrir un debate y ponerlos en la palestra. Podemos comenzar un efecto mariposa a su favor.

¿Consideras que el arte actual está perdiendo o ganando simbolismos? ¿Qué es más adecuado?

Soy de los que piensan que en el arte no se pierde, sino que vamos sumando. El simbolismo es algo muy subjetivo -cualquiera puede crear el suyo propio, creo que es algo que siempre estará en el campo artístico- y un poderoso elemento para comunicar.

¿Si el artista crea una obra con amor o con odio, se transmiten estos sentimientos al punto de influir en los espectadores? Si esto ocurre, ¿qué tantas normas debieran y pudieran aplicarse a los artistas, desde lo sociopolítico, para evitar inspirar malas acciones?

A lo mejor no influye a todo el mundo, pero sí ocurre; yo creo que depende de muchos factores, como la persona, su situación, educación, el contexto del momento en que ve esa obra. Por poner un ejemplo, si estás delante de la escultura “Sakountala” de Camille Claudel, no recibes lo mismo si ese día estás de celebración y te la cruzas por casualidad, o has perdido un ser querido recientemente. Entre esas dos posibilidades hay mucha distancia y la transmisión de esos sentimientos variará de acuerdo con el estado del espectador.

En cuanto a las normas, creo que lo ideal es invertir en educación; obviamente no me gusta una obra que aspire a influir negativamente en la gente, ya sea con temas como supremacía racial, de género, marginación de una parte de la sociedad, etc, pero si se lograra una buena educación no harían falta normas de ese tipo. Además, considero que, si se crea una norma, se crea a la vez alguien que quiere destruirla y se radicaliza, se abre una brecha en la sociedad; me parece mejor instrumento la educación.

El beso.

Resina acrílica, madera de sapelli y espejo roto, el cual no iba a estar roto en un principio, pero se rompió de casualidad y decidí seguir usándolo, ya que me parecía un elemento más dentro del propio discurso de la obra, que depende de cada persona. En la mayoría de mis esculturas dejo una interpretación abierta, ésta es una de ellas.

Retrato de un mensaje químico

Resina acrílica y hierro. Cuando la realicé pensaba en cómo actúan las hormonas en la sexualidad y cómo esa combinación química se traduce en un gesto físico con un fin. A la vez hago visible la liberación de la sexualidad femenina que tanto le ha costado conseguir en la mayoría de los países desarrollados.

Antropoceno

En proceso, está realizada en terracota. Justo en este momento la estoy policromando con óleos, es una representación del ser humano y su paso por el planeta tierra. Mi idea es reflexionar sobre lo que somos y provocamos con nuestros actos, incluso el más insignificante.

Transitio

Realizada en terracota y policromada con óleo; está inspirada en la transición de una mujer transexual. Básicamente lo que hice fue representar diferentes etapas, y aunque en ninguna de ellas cambia su forma física, pretende simbolizar el concepto de que siempre fue mujer, desde el principio. Lo que en realidad sucedió fue un autodescubrimiento.

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