Iván Guayasamín

Me llamo Iván Guayasamín Trujillo, Colombiano, nacido en la ciudad de Pasto-Nariño, y de raíces ecuatorianas por ser hijo de Delfín Guayasamín y Clemencia Trujillo.

Soy pintor, graduado en artes plásticas del Instituto Popular de Cultura de Cali- Colombia, adicionalmente, estudié en la Casa de la Cultura de mi primo hermano Oswaldo Guayasamín. Desde hace más de 40 años realizo pinturas profesionalmente, pero desde mi niñez me apasionó dibujar paisajes, rostros, carreteros, hacer caricaturas y payasos.

Entre los reconocimientos que he tenido el honor de recibir se encuentran la Medalla Antonio Nariño, como Máximo Exponente de Arte Indigenista de América, otorgada por la Gobernación de Cundinamarca, y el Galardón Gacetas de Colombia “Mejor Pintor Maestro en Artes Plásticas de Nuestro País”. He realizado exhibiciones en países como Ecuador, Panamá, Venezuela, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España y por supuesto, Colombia.

En cuanto a mis proyectos, preferiría hablar de ellos una vez estén materializados, aunque puedo adelantarles que están enfocados en la comunidad y en la continuidad del legado del arte indigenista en otras manos, otras generaciones.

– Iván, los ilustradores algunas veces se enamoran de sus obras, ¿De cuáles de tus obras te has enamorado?

Todas mis obras me enamoran, pero por las que más me inclino o me atraen son las maternidades debido al mensaje de amor, protección, ternura, dependencia, fragilidad y al mismo tiempo fortaleza que transmiten, y porque cada maternidad evoca a la madre naturaleza.

– ¿Qué compromisos sociales y ambientales consideras que tienen los artistas visuales en la sociedad actual?

Es muy claro el compromiso que tenemos como artistas: transmitir el mensaje de reflexión y motivación del cuidado de nuestros recursos naturales en el tiempo presente y garantizar que perdure en las futuras generaciones; un entorno natural que, a través del arte visual, puede encontrar eco en nuestros niños y jóvenes.

Como exponente de arte indigenista, culturas conocedoras, amorosas y respetuosas de nuestra madre tierra, título que lleva una de mis más recientes exposiciones, es un deber que dejo plasmado de manera intríseca en cada una de mis creaciones.

– Las personas en general desconocen la importancia de los flujos y enlaces emocionales en las dinámicas sociales, pero existen, y son en gran medida, los responsables de la sociedad misma, de los negocios, el comercio, la formación y educación, entre otros. ¿Consideras que el arte debe ser Valorado y estimado por el enlace emocional del artista con su entorno y obra, o por el enlace que genere con el espectador?

Los dos conceptos son válidos. Sin embargo, debe ser norma la primera; es tan relevante el enlace emocional que el artista tiene con su creación, toda vez que esa relación provoca sentimientos, reflexiones y hasta acciones en el espectador; es de comprensión de los entornos y la relación que genera el artista con su obra, lo que le hace invaluable.

– Y a todas estas, ¿Por qué el arte viene relegando el Mensaje y el Concepto para centrarse en la Estética? ¿Por la búsqueda de la empatía social, y la valorización de las obras?

Yo no creo que se esté relegando el mensaje, si habláramos con cada artista, seguramente encontramos que hay una manifestación, un sentimiento, un recado, un anhelo, una denuncia en un estilo propio o inspirado.

“IVÁN GUAYASAMÍN recupera ese sentido de un acto ritual de dignificar, narrar o una manera de enunciar y denunciar a través del cual puede crearse una conexión íntima, el tiempo que no pasa, no existe, que está cómo metáfora y estructura narrativa- “tejer el tiempo” o “tejer su propio destino”, trazando sus propios mapas, desde su vivencia y su imaginario, mapas de la diáspora social, del exilio, de la dispersión, de la estructura del tejido social, la recuperación de sentido totalmente fracturado y trasgredido por la cultura del terror . Es en el tejido donde queda constancia de cómo se ha vivido ese tiempo, se espera destrucción y agresión, agresión basada en la espera, en la pasividad, como metonimia de la vida”.

Maria Teresa Arciniegas Alvarez
Maestra en Artes Plásticas y Visuales
UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSE DE CALDAS
ASAB, ACADEMIA SUPERIOR DE ARTES DE BOGOTA

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