Georgeos Díaz-Montexano: Entre el Mito y la Historia

 Por Andrea V. Luna

Hace varios años que conozco a Georgeos: he tenido el placer de entrevistarlo en el marco del que fue un programa de radio online muy querido para mí, Café entre Libros, y debo decir que me causa una mezcla de admiración e intriga muy fuerte. Sus ideas son controversiales, pero absolutamente plausibles y está empeñado en demostrarlo de manera incansable y con tanto ahínco como su personalidad luchadora lo amerita.

Antes que nada, te agradezco que aceptaras ser parte de este espacio. Siempre es un placer charlar contigo y este espacio nos permite ir por aquellos caminos que tanto nos agradan: los controversiales.

Lo mismo siento cuando habla contigo. Así que el placer es mutuo.

En este punto, me parece muy importante que nos cuentes quién es Georgeos Díaz-Montexano: el académico, el documentalista, el defensor del patrimonio arqueológico…

No se me da nada bien hablar de mí mismo… Pero haré un resumen: 

De padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos y trastarabuelos españoles por ambos linajes (hasta donde he podido verificar mi genealogía) y con un trastatarabuelo griego por vía materna, nací en Cuba. Estudié Arqueología y Antropología entre finales de los ‘80 y principios de los ‘90 a través de cursos de formación especializada de la SEC, Sociedad Científica de Estudios de Espeleología, Arqueología y Antropología, adscrita a la Academia de Ciencias de Cuba. En 1992 obtuve membrecía honorífica vitalicia (como Accepted Member) en The Epigraphic Society por mis descubrimientos e investigaciones epigráficas de antiguas inscripciones precolombinas en Cuba y otros lugares de las Antillas y el Caribe. 

En 1994 llegué a España. En 1995 fundé la revista «Arqueología y Enigmas de la Historia», poco después fundé otras como «Arqueología Sin Fronteras», «ArqueoHistoria»,

«Canaán: Revista de Arqueología Bíblica», así como la primera revista de egiptología en castellano de distribución en kioscos y librerías de toda España y América, «La Esfinge. Revista de Egiptología». En 1999 fundé otra revista de egiptología: «Osiris. Revista de Egiptología». He sido autor del primer curso y método sencillo para aprender a leer jeroglíficos egipcios (en lengua castellana) que se vendió por fascículos —como coleccionable— desde 1995 hasta 1998. 

Desde hace más de veinte años investigo la Atlántida, pero a través de las fuentes históricas especialmente desde el análisis de los antiguos códices, papiros y manuscritos escritos en griego, latín y árabe (entre otros lenguajes) sobre la tradición manuscrita del Timeo y el Critias de Platón, y todos los antiguos textos que hicieron alguna referencia a la Atlántida, a los Atlantes o a pueblos de una cultura o civilización atlántica importante. Mi gran pasión es pues el estudio del origen de las Antiguas Civilizaciones, así como el origen y evolución del lenguaje, los mitos, y la filosofía. Desde 2009 soy Asesor de Atlantología Histórico-Científica para National Geographic Channel y para los productores James Francis Cameron y Simcha Jacobovici, y he sido nombrado «President Emeritus of Scientific Atlantology International Society» (SAIS), la única sociedad actualmente existente para el estudio histórico-científico de la Atlántida. 

Como escritor, soy autor de una treintena de libros que versan sobre la Atlántida, Tartessos, Egipto y otros temas relacionados con la epigrafía y las lenguas antiguas y el origen de las primeras proto-escrituras de la humanidad, y actualmente estoy escribiendo el guion de dos nuevos documentales para el mismo equipo de productores de James Cameron y National Geographic y preparándome para un congreso científico en Turquía donde he sido invitado por grandes expertos en lingüística e historia antigua para exponer mis descubrimientos sobre el más que probable parentesco lingüístico del idioma de los antiguos Iberos de la península ibérica y los antiguos pueblos transeurasiáticos-altaicos proto-túrquicos, una teoría sin precedentes que a raíz de este congreso va a marcar un importante hito histórico-lingüístico, un antes y un después en la carrera científica por el desciframiento de la lengua de los iberos.

Me gustaría conocer tus inicios. En realidad, me intriga sobremanera saber cuál fue el momento, el punto de quiebre, en el que te diste cuenta de qué es lo que harías el resto de tu vida.

Todo comenzó hacia los 14 años, justo cuando descubrí a Platón; pero la sensación de que investigar el pasado sería algo a lo que siempre me dedicaría, en realidad, comenzó unos años después, tras mis primeras experiencias y descubrimientos dentro del seno de la Sociedad Espeleoarqueológica de Cuba: una sección de investigación de la Academia de Ciencias de Cuba en la cual obtuve membresía a los 18 años. A partir de ese momento y tras varios descubrimientos que realicé como miembro de dicha institución cubana, descubrimientos de restos óseos de antiguos pobladores de miles de años, así como numerosas inscripciones por casi todo el archipiélago cubano cuyas características recordaban a las antiguas escrituras del Mediterráneo (fenicias, célticas oghámicas, líbica-bereberes, griegas arcaicas, etruscas y latinas, entre otras), fue cuando realmente descubrí mi vocación y sentí que mi destino ya estaría ligado para siempre a la investigación del pasado.

En ese transcurrir, definitivamente diste algún paso en alguna dirección que te puso en el camino de James Cameron. ¿Nos contarías la experiencia? Porque, la verdad, debe haber sido un proceso y una experiencia más allá de lo que alguna vez hayas esperado…

Sinceramente, ni en mis mejores sueños pude imaginar, no ya que algún día James Cameron me elegiría como su «Historical-Scientific Atlantogy Adviser», ni siquiera pude imaginar que terminaría participando como asesor especialista en un documental de National Geographic. Cientos de miles de investigadores y expertos en diferentes materias sueñan con poder tener la oportunidad de salir aunque sea una vez en un documental de NatGeo. Pienso que lo que hizo que Jim se fijara en mi como experto asesor en materia de la Atlántida y con ello que NatGeo también lo hiciera, se debe a lo que ya había logrado desde al menos dos décadas antes, y tras casi media vida consagrada al estudio constante e infatigable de todo lo referente a la Atlántida desde una visión histórico-científica. Hace unos años Jim decidió contratar a unos cuarenta científicos de diversas universidades del mundo (EE.UU, Canadá, Israel, Nueva Zelanda, España y otros países de Europa) y les encargó que analizaran a fondo todas las hipótesis conocidas hasta la fecha sobre la Atlántida, siguiendo la lista histórica de las mismas publicadas en Wikipedia. El objetivo era que eligieran de todas ellas cuáles eran las más verosímiles, y entre ellas la que consideraban como más probable, es decir, la más verosímil en cuanto a rigor histórico-científico. Tras dos años de estudio, el equipo eligió solo cuatro hipótesis verosímiles que en cuanto a la ubicación de la Isla Atlantis han sido clasificadas como Santorini, Malta, Cerdeña y la que la sitúa en el Atlántico, pero cercano a España y Marruecos, que es la teoría que yo vengo defendiendo desde hace ya casi treinta años. De las cuatro, el equipo acordó que sin la menor duda, la más verosímil, era la del Atlántico y el Sur de España, y así es mostrado en el documental «Atlantis Rising» (El resurgir de la Atlántida), en el cual no solo se muestran algunas de mis numerosas pruebas indiciarias, sino que se confirma, mediante hallazgos arqueológicos subacuáticos, algunas de mi hipótesis sobre la existencia de zonas portuarias (bajo el mar, obviamente) muy antiguas de varios miles de años (de entre 7000 y 6000 años como mínimo) que remontarían a los tiempos en que la civilización atlántica que los sacerdotes egipcios describen a Solón y este llama «Atlántica» o «Atlántida», por hallarse justo en el comienzo del Atlántico, ante las Columnas de Hércules (Gibraltar), florecía en esa parte del mundo antiguo que para los mismos egipcios era ya conocida desde siglos antes de la visita de Solón. En fin, que aún recuerdo la gran emoción que sentir al ver a Jim y a Simcha del otro lado del Skype informándome del resultado del estudio preliminar de la comisión de expertos y de cómo deseaban que aceptara ser el Historical-Scientific Atlantology Adviser del «Atlantis Project» que culminaría en un futuro documental para National Geographic. 

Como decía, jamás había ni siquiera imaginado que algo así podría sucederme. La emoción fue tan grande que durante algunos segundos no podía ni hablar siquiera… En fin, supongo que todos podéis imaginar la situación. 

¿Habrá segunda parte de «Atlantis Rising»?

Desde el primer momento esa fue la idea. De hecho, fui contratado para una saga o serie de al menos tres episodios. Este fue el primero, tal como se puede apreciar en la info del mismo canal de NatGeo, sin embargo, con todo lo del COVID, a día de hoy aún no tenemos fecha. Jim está muy atrasado con la segunda entrega de su proyecto Avatar que para él constituye su máxima prioridad. Así que, de momento, no sabemos cuándo vamos a comenzar con el segundo episodio. Además, los permisos de filmación del segundo episodio que se pidieron antes del COVID, para filmar en España, fueron todos denegados, y al parecer esta es la intención por parte de España: la de no permitir que se filme en territorio de España (ni en sus aguas) ningún otro documental sobre la Atlántida de James Cameron o de quien sea que esté basado en mis investigaciones o que el guion, o parte del mismo, haya sido escrito por mí.

Creo que podríamos conjeturar mucho al respecto, pero solo se me ocurre preguntarte al respecto: ¿Qué hay de cierto en la afirmación que hemos hecho, tú y yo, más de una vez, de que tanto los españoles como los latinoamericanos nos autoboicoteamos y por eso no podemos terminar de desarrollarnos?

Bueno, no sé si estaremos o no en lo cierto, pero desde luego que esa sensación de autoboicoteo es algo que muchos percibimos y no parece algo meramente subjetivo. Muchos hechos constatados apuntan a que, lamentablemente, los hispanos (de ambos lados del Atlántico), aún no terminamos de evolucionar en ese sentido y muchos pierden demasiado tiempo en el celo profesional y hasta en la mera envidia. Si bien esto se da en casi todas las naciones, al parecer es mucho más notable (casi patológico) entre los españoles y sus descendientes. La envidia o el excesivo «celo profesional» (como algunos prefieren) es un grandísimo lastre para el desarrollo de la investigación y sobre todo para la búsqueda intelectualmente honesta de la verdad histórico-científica: sea cual sea, esté donde esté, venga de quien venga y caiga quien caiga, que debería ser el único lema y principio de todos los investigadores del mundo.

En este sentido, ¿cómo toma el mundillo académico tus postulados con relación a la ubicación geográfica de la Atlántida? En realidad… con su existencia misma.

Es muy difícil poder evaluar el sentir general dentro del mundo académico. Se suele pensar que toda la comunidad científica internacional, o su mayor parte, se lo toma mal, que está en contra totalmente de cualquier investigación sobre la Atlántida; sin embargo, desde hace algunos años (especialmente tras el estreno del documental), vengo notando que cada vez son más los científicos bien acreditados que desde el mundo académico comienzan a opinar de manera favorable sobre la teoría que proponemos en el documental «Atlantis Rising» de James Cameron, basada en mis investigaciones sobre la existencia de una alta civilización marítima que habría proliferado en el Atlántico cercano a las costas de Europa y África desde el Neolítico hasta el Bronce. Una alta civilización marítima que, a juzgar por las evidencias del puerto sumergido en el Atlántico hace más de 6000 o 7000 años, que hallamos en pleno rodaje del documental, y los siete tipos de barcos propulsados con remos y velas que fueron representados en la Cueva de Laja Alta (Jimena de la Frontera, Cádiz), según parece hace más de 6000 años, perfectamente podría ser la misma alta civilización marítima que por tradición llega hasta los egipcios y desde estos hasta Solón y Platón y otros antiguos autores como Dionysio Skytobrajión y Theopompo, entre otros. Ahora bien, sin la menor duda, estos cambios favorables a la teoría son minoría con relación a la opinión generalizada en el mundo académico de que lo de la Atlántida no es más que un mero cuento que se inventó Platón, y seguramente está seguirá siendo la visión dominante por mucho tiempo. Aún estamos lejos (aunque un poco menos) de ese día —que no tengo la menor duda llegará— en que la Atlántida será estudiada como cualquier otro tema histórico-científico en las cátedras universitarias.

Ahora bien: tanto los griegos como diferentes pueblos coetáneos entendían la historia no solo como una colección de hechos fehacientes, sino que también daban cuenta del imaginario de los pueblos en tanto soporte vital para la (re)construcción de los acontecimientos que querían preservar. Entonces… ¿La escisión actual entre el extremo materialismo y la espiritualidad extrema no nos dejan ver la problemática de la investigación histórica en su conjunto?

Cierto. Ha sido un grandísimo error ese injustificado «divorcio» entre el patrimonio material (directamente mensurable) y el patrimonio inmaterial (indirectamente mensurable). El pasado, sobre todo el prehistórico, no se debe medir e interpretar solo desde la evidencia física, tangible (patrimonio material), sino también desde la evidencia intelectual que se infiere desde las leyendas y mitos, que aunque difícilmente es mensurable por evidencias tangibles, nos revelan una importante información sobre el patrimonio inmaterial de los pueblos, en el cual entran sus creencias y su espiritualidad, inferibles (ya sea con textos antiguos o sin ellos) por sus leyendas y mitos. Antes del surgimiento de la historikê (indagación, investigación) iniciada por Heródoto y Tucídedes como método principal para redactar «historias», los griegos se valían para lo mismo de la «Logografía», y esta no presentaba tal divorcio entre lo tangible (material), el «hecho histórico» propiamente dicho, y lo legendario o mitológico (inmaterial). Sucesos que se consideraban reales, históricos, eran narrados en plena convivencia con sucesos legendarios o míticos. Para los primeros «historiadores» (logógrafos) no existía apenas diferencia, y este es el tipo de «historia» que vemos en el Timeo y en el Critias de Platón: una logografía donde la mayor parte de lo que se describe pertenece al mundo de lo tangible o material (realidades geográfico-históricas) y una muy pequeña parte (apenas en el comienzo y en su final incompleto) pertenece al mundo de lo legendario o mitológico. No debe pues extrañarnos que varias veces se puntualice que lo que se está narrando en esta ocasión en el Critias (adelantado con un breve resumen en el Timeo) es una «historia verdadera, no un mito fabricado (o inventado)». Platón no oculta en ninguno de sus diálogos cuando recurre a un mito o leyenda o a una mera alegoría simbólica, pero en cuando a la logografía de la Atlántida, deja más que claro que no se trata de un mito, sino de una historia (logografía) verdadera.

Hace algunos meses te vimos hacer campaña por la preservación de un sitio arqueológico en Jaén. ¿Podrías contarnos su importancia, la problemática que surgió y el estado actual del sitio?

Bueno, la campaña realmente fue una iniciativa del equipo de la Revista Argárica y el Instituto Almenara para el Progreso y el Desarrollo de Andalucía, donde mi papel no ha sido mucho mayor que el que cumplieron muchas de las personas que lo han apoyado y entre las cuales te hayas tú misma. Mi aporte se mide desde la investigación histórico-científica sobre tan importante yacimiento arqueológico y en especial por la asociación que he propuesto entre el mismo y la tradición o leyenda de la Atlántida, así como el haberme percatado de una serie de histórico-científicos que habían pasado inadvertidos (no explícitamente mencionados) sobre Marroquíes Bajos (el nombre arqueológico dado a la ciudad prehistórica de la Primigenia Jaén), una megalópolis, o sea, una «ciudad gigantesca», según clasificación arqueológica internacional. Tales hitos se pueden enumerar:

  1. «La más antigua megalópolis prehistórica de Europa». Dicho de otro modo: la más antigua y más grande ciudad prehistórica de Europa.
  2. «La más antigua megalópolis prehistórica fortificada de Europa». Dicho de otro modo: la ciudad prehistórica amurallada más antigua y más grande de Europa.
  3. «La más antigua megalópolis prehistórica fortificada y con ingeniería hidráulica del mundo». Dicho de otro modo: la ciudad amurallada con ingeniería hidráulica más antigua y más grande del mundo.
  4. «La más antigua megalópolis prehistórica del mundo que empedraba calles y construía puentes para cruzar por encima de fosos inundados y canales, miles de años antes que en las civilizaciones clásicas».
  5. «La única antigua megalópolis prehistórica fortificada y con ingeniería hidráulica con diseño atlante del mundo». Dicho de otro modo: la única antigua gran ciudad amurallada con ingeniería hidráulica y diseño atlante (circular concéntrico) como el que se describe para la capital de Atlantis, hasta en los detalles.

¿Cómo podemos colaborar?

La mejor manera de colaborar es enviar un breve vídeo, tal como habéis hecho todos los que habéis apoyado la causa, pero también se puede enviar un breve texto o comentario de apoyo. La web oficial del proyecto «Salvemos Marroquíes Bajos» es https://marroquiesbajos.org/. 

Para terminar, y a la luz de los actuales acontecimientos geopolíticos: ¿No tienes la sensación de que la Historia se repite una y otra vez sin que nadie pueda hacer algo para evitarlo?

Sí, lamentablemente estoy teniendo esa misma sensación… pero aún no he perdido del todo la esperanza en una humanidad intelectualmente sana y madura que pueda salvar nuestro futuro. 

Como siempre, mil millones de gracias por tu caballerosidad y el tiempo que dedicas a demostrarles a todos que siempre hay posibilidad de voces serias, académicas pero en disonancia… porque no toda idea de aceptación masiva debe ser la única verdad disponible.

Gracias a ti por darme esta oportunidad de llegar a tus cultos lectores. En cuanto a las ideas aceptadas masivamente, siempre recuerdo ese pensamiento de Denis Diderot, sobre que la verdad es un triunfo suficiente, incluso cuando son pocos la que la aceptan, pues complacer a todos no es su destino.

Entre tú y yo, y fuera de la entrevista (guiño, guiño)… ¿Dónde crees que está la antigua Atlántida?

Solo entre tú y yo, y fuera de entrevista (guiño)… Considero que los restos de su capital están bajo el mar, exactamente en la misma zona geográfica del Atlántico donde dijo Platón que se había sumergido.

Nota: Para todo contacto con Georgeos, favor de dirigirse a su web oficial: https://atlantisng.com/blog/ donde, además, podrán conocer más sobre sus investigaciones.

Un momento del rodaje en «Marroquíes Bajos», Jaén, la mayor ciudad prehistórica con diseño concéntrico, canalizaciones y puentes, similares al de la capital de Atlantis. La arqueóloga giennense Estela Pérez describiendo la ciudad y su importancia.
Reconstrucción paleogeográfica aproximada de la «Imago Mundi» con la Isla Atlantis ante Gibraltar, según la tradición que los sacerdotes egipcios transmitieron a Solón en Sais en el siglo VI a. C.
Momento en que el líder de la expedición subacuática descubre una típica ancla de piedra del Neolítico que podría tener más de seis mil o siete mil años, a juzgar por su tipología, lejanía mar adentro y profundidad.
Un momento del rodaje dentro del barco «Atlantic Explorer», el buque insignia de la expedición del proyecto «Atlantis Rising» de James Cameron, Simcha Jacobovici y Georgeos Díaz-Montexano.
Uno de los momentos en los que Díaz-Montexano estaba determinando los lugares donde había que bucear para buscar restos del puerto atlante sumergido. Foto tomada por la asistente personal que le otorgó James Cameron, la profesora francesa, Caroline Biolay.

Redes sociales Andrea V. Luna:

Andrea V. Luna: Escritora, periodista y profesora en Letras recibida en la Universidad Nacional de La Plata. Si bien toda su vida fue una apasionada del mundo literario, recién a los 38 años decidió abordar la escritura lejos de los límites de un hobby; y lo hizo con apasionada dedicación, decidida a aportar una nueva visión de la realidad cotidiana lisa y llana. El Fantástico es su especialidad y ha experimentado todas sus variantes, decidiéndose en sus novelas por el Realismo-Fantástico arraigado, con preferencia, en la Patagonia Argentina, lugar mágico por excelencia. La combinación de este ámbito de naturaleza exuberante con otros diametralmente diferentes o imaginarios es una de sus características esenciales, junto con la idea firme de que el mundo de las cosas no es tan rígido como lo imaginamos: más allá de lo que podemos ver hay todo un abanico de posibilidades inexplicables, sorprendentes y dignas de ser contadas desde una visión que privilegia el descubrimiento y el asombro. Sus personajes (que cuentan sus vivencias de manera visceral) siempre son guerreros, héroes resilientes, en el sentido de que afrontan las atrocidades que la vida les plantea con un coraje que resurge de sus propios temores, conformando una serie de metáforas y alegorías que el lector encontrará catárticas.

Enlaces a entrevistas Café entre Libros:

1 comentario en “Georgeos Díaz-Montexano: Entre el Mito y la Historia”

  1. Georgeos Díaz-Montexano

    Una importante aclaración:

    Cuando se me hizo la entrevista aún no conocía yo un artículo de una historiadora del arte de la Universidad de Cádiz donde se plantea que esos barcos (a pesar de que han sido datados por C14 en más de 6000 años) son medievales. Obviamente, es imposible que dos dataciones por C14 que se hicieron en la misma cueva sobre las pinturas y otra por termoluminiscencia sobre cerámica hallada en el último momento en que se usó la cueva, coincidan en esa misma fecha de en torno a hace unos 6000 años y que todas sean erróneas, pero aún así, es mi deber como buscador honesto de la verdad reconocer que existe esta otra hipótesis, que, de hecho, ha salido en los medios hace poco.

    Creo que es importante remarcar lo de las dataciones, porque, precisamente, me he dado cuenta que la autora no le da ninguna importancia, y eso no está bien. No es intelectualmente honesto. Tres dataciones, dos por C14 y una por termoluminiscencia, sobre pinturas en negro que siempre están encima de las rojas, incluso una de ellas muy cerca de los barcos, sobre una figura en rojo que tiene el mismo espectro y el mismo tipo de pigmentos que las de los barcos, otra sobre un oculado (representación típica de esos tiempos del Neolítico) pintado en negro y que está igualmente encima de pinturas rojas con el mismo espectro y el mismo pigmento usado para los barcos, y otra datación científica sobre una cerámica de la última vez que se usó la cueva, y que las tres coincidan en torno a unos 6200 años, no parece que sean meras coincidencias. Las dataciones son correctas, están más que acreditadas por el prestigio científico de los Laboratorios donde se realizaron, y todo apunta a que los barcos son, por tanto, de antes de esos 6200 años.

    Ahora bien, como explicaré en un próximo vídeo sobre esta cuestión, no se puede negar que la investigadora de la UCA ha hallado coincidencias entre determinados elementos que se aprecian en esos barcos y algunos que son medievales de la misma península ibérica, y esto plantea una duda razonable que debe ser resuelta con un nuevo estudio más profundo, donde se debería buscar datar a los mismos barcos, aunque sea a uno de ellos.

    Dos veces estuve en la cueva y se me dio tiempo más que suficiente para analizar a fondo y bien de cerca las pinturas, y no solo el aspecto y grado de conservación de las mismas (que casi ni se ven) evidencian una grandísima antigüedad, sino incluso que al menos dos de los barcos tenían costras de calcitas por encima, de modo que se podrían datar por Uranio-Toro, y eso nos daría al menos un antes, es decir, si la travertina o calcificación se formó después de la Edad Media, no solucionaría el problema, porque significaría solamente que fueron pintados en cualquier momento antes de la Edad Media, incluida la misma Edad Media, pero si se formó hace unos 2000 años, ya se caería la hipótesis medievalista, y, por tanto, teniendo en cuenta las demás dataciones realizadas, la mejor hipótesis sería la de que tienen más de 6000 años. Y, por otra parte, si la costra se formó hace unos 8000 años, pues entonces quedaría demostrado que los barcos son incluso más antiguos, ya que las otras dataciones solo nos dicen que hace 6000 años alguien se puso a dibujar figuras en carbón y un oculado típico del Neolítico encima de las pinturas rojas, de modo que los barcos podrían tener esa misma antigüedad de en torno a unos 6000 años, pero igualmente podrían ser mucho más antiguos, y de ahí la importancia de poder obtener dataciones por otros medios como el Uranio-Torio que al menos nos daría una datación directa por encima de los mismos barcos.

    Por otra parte, el hecho de que la mayoría de los ejemplos más claros tomados de pinturas en códices medievales (otros son de grafitos demasiado ambiguos) que expone la historiadora del arte de la UCA, de similitudes en algunos detalles del tipo de popa o espolón de proa, etc., son de la misma península ibérica, y ello lo que nos podría estar indicando en la supervivencia de una antigua tradición de arquitectura naval en cuanto a esos elementos que bien podría haberse mantenido (en esos pocos detalles) desde los tiempos prehistóricos. De hecho, esto es algo más que aceptado por los expertos en historia de la navegación. Se ha publicado al respecto sobre la pervivencia de tradiciones estilísticas en las formas o diseños de barcos de España y de Portugal sobre la teoría de que estas se han mantenido durante varios miles de años. En líneas generales, es algo bastante aceptado por muchos expertos a nivel mundial, ya que, a fin de cuentas, casi todos los barcos del mundo que combinan remos y velamen y que han sido representados en pinturas o grabados rupestres o como meros grafitos, de casi cualquier época, se parecen mucho, porque no hay muchas maneras de representarlos. De modo que la mera comparación de formas no es suficiente, el estudio debe ir, además, acompañado de dataciones científicas como las que encargó en 2016 el equipo de científicos de la Universidad de Granada, dirigidos por los Dres. Eduardo Alfonso García y Antonio Morgado. Dataciones que coincidieron en la misma fecha de en torno a hace unos 6000 años, tanto para la ejecución de las pinturas con pigmento negro (que siempre están por encima de las pinturas en color rojo como las de los barcos), como para el último momento en que la cueva fue ocupada.

    Aprovecho para agradecer a la Revista LIBRESTA, y en especial a la profesora Andrea V. Luna por esta magnífica entrevista.

    Un cordial saludo,
    Georgeos
    https://www.AtlantidaHistorica.com

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