FALSA NOSTALGIA Y TANGO LOFI

Luis Antonio González Silva

De un tiempo a la fecha comencé a escuchar música LoFi (Low Fidelity) para leer tranquilamente y hacerme sentir un tipo que vive más allá de diáspora de lo comercial por ser música de estaciones piratas youtuberas, aunque me hace enfocarme en lo que hago; en algún momento, esa estación de radio on line me hizo recordar cuando miraba a medianoche por la ventana del piso 13 de aquella ciudad y las primeras gotas de lluvia acariciaban el cristal, sintiendo ese aroma tan peculiar aferrándose a los alfeizares para caer el abismo urbano; las luces neón abrazando el paisaje nocturno del mar en esa bahía cálida y una taza de café recién hecho en mis manos para recordar que nunca he estado viviendo en un edificio tan grande en una ciudad neón. Sí, sentí falsa nostalgia. 

Pensé en ello, ¿qué es la falsa nostalgia? Lo primero que vino a mi mente fue Dua Lipa con su canción Future Nostalgia (Warner Records, 2020), sobre todo al inicio, «You want a timeless song, I wanna change the game / Like modern architecture, John Lautner coming your way (…)». Sé que no es un artículo de investigación sobre el tema, pero por alguna parte debemos empezar. John Lautner, para quienes no lo ubiquen o no les suene su cara, fue un arquitecto que revolucionó el pensamiento del diseño por la década de los 70s del siglo pasado, fue conocido como el arquitecto de las celebridades y basta un leve mojar de pies en los mares de internet para ubicar varias de sus obras en el cine hollywoodense, de hecho, se puede definir su trabajo como “la arquitectura que no tiene principio ni fin” según la revista Architectural Digest. 

A este punto, usted se debe estar preguntando ¿qué tiene que ver todo esto? Para allá vamos. Según los diccionarios, nostalgia es tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida; del griego nóstos (νόστος) que es regreso y álgos (ἄλγος) que es dolor. Vamos, ni siquiera habla de tiempo, solo de pérdida, aunque se toma más en nuestros tiempos como añoranza o un sentimiento de anhelo por épocas pasadas. La arquitectura de Lautner se le consideró una búsqueda constante por la belleza, por ello, es la arquitectura infinita, siempre apuntando al futuro, así como lo canta Dua Lipa. Pongamos orden. La nostalgia, en nuestros días, es la herramienta fehacientemente comprobable para provocar ventas y para ello es necesario crear la falsa nostalgia, sea por un pasado de inicios del Siglo XX, lo vintage, los años 2000 o pensar en un futuro retro ochentero o cyberpunk, nueva nostalgia; todo eso mencionado desfila en canciones, en el cine, en series de televisión, ropa, decoración, etcétera. Casi nada es original, de serlo, tendrá que tintarse en lo antes mencionado, en caer en referencias o easter eggs, u homenajes como fue el caso de Joker (DC Films, 2019).

La falsa nostalgia y la nueva nostalgia es sembrar atmosferas emocionales en nosotros, como si fueran pequeñas dosis de opio para hacernos añorar esos momentos, todos caemos, en mi caso el escuchar música LoFi y tango, pero tango que aún mantiene el arrastrar de la aguja de un fonógrafo. No se sabe mucho de este tema, no es algo que se esté inventando; el periódico El País, en su portal web, ya tenía algunos reportajes sobre esto en 2013, pero enfocados en crítica musical. Algunas personas hablan de esto como un fenómeno del marketing basándose en la serie Stranger Things (Netflix, 2016) o de Peaky Blinders (BBC, 2013) o todo lo relacionado con lo cyberpunk. Hasta parece que es el secreto mejor guardado a la vista de todas las personas. 

Un ejercicio que les invito a realizar, es poner en sus redes sociales (obviamente me refiero a Facebook que la interacción es más rápida) una frase como “¿Qué recuerdas de tus abuelos?” y se verá en minutos habrá comentarios muy bonitos y emotivos de ello, al punto, que desearán regresar en el tiempo para vivir nuevamente esos instantes; de eso se trata, jugar con esas emociones. Es una suerte de jugo macabro proustiano, así como empecé a escribir esto, esa escena de la urbe neón. 

Nadie queda exento de la nostalgia, está en nuestro código genético; hoy más que nunca es un recurso para venderte un producto o un servicio, ¿es malo? No, para nada, aquí es donde apelo a la teoría de la cultura dominante (Pierre Bourdieu) como una ola que debes surfear si no quieres ahogarte en el mar del olvido. Lo funesto es quedarnos en ese círculo eterno de añorar esos instantes “bonitos” y que borramos lo malo porque no nos conviene; eso nos haría vivir como adormecidos dentro de un fumadero de opio parisino, recostados sobre esas telas que tienen un leve olor a canela mientras sentimos en la piel la humedad del verano filtrándose por los muebles de madera y el piso cruje suavemente cuando alguien camina o cambia de posición en su colchón mullido para seguir fumando; a lo lejos es escucha un bandoneón y te preguntas “¿qué hace un tanguero en París?”, vuelves a fumar y observas las volutas de humo desplazarse sobre el tiempo como si fuera bailarines desvaneciéndose como olas de mar rompiendo en el beso tierno sobre las arenas, escuchas el instrumento acercarse, ahora te dices a tu pregunta “¿y por qué no?”,  a ese bandoneón lo acompaña una voz, escuchas «Quiero emborrachar al corazón / para después poder brindar / por los fracasos del amor».

Nostalgias (1935), el tango de Enrique Cadícamo (letra) y de Juan Carlos Cobain (música) y recomiendo en voz del Charlo. ¿Lo ven? De esto se trata la falsa nostalgia, pero prefiero algo más dramático como los tangos y no tan azucarado como se hace comercialmente en esta cultura dominante. Vive, disfruta de tu nostalgia, pero no te pases la vida añorando el pasado o algo que nunca existió.

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