Diego Ojeda

Soy Diego Ojeda, cantautor y escritor, nací en las Illas Canarias en 1985. Llevo ya muchos años recorriendo el mundo con mis libros y canciones. En cuanto a mis Talentos, considero que el principal siempre ha sido la perseverancia y la capacidad de perseguir incansablemente mis sueños. Constancia, disciplina y esfuerzo, más algunas dosis de pasión por estos campos. 

Con los años vamos escribiendo mejores canciones y poemas, sin perder las ganas y el enfoque de llegar lejos cada día. En cuanto a compaginar mis Talentos, considero que ha sido esa postura, esa actitud la que me ha permitido crecer e integrar los oficios dentro de mi propio estilo; jamás hay que parar la máquina creativa ni perder el impulso, porque al final por encima de todo me considero un Creador, un inquieto, me encanta estar creando cosas siempre, en todas mis facetas en las que me desarrollo como persona y artista. 

Mi formación ha sido diversa, comencé de niño con clases de guitarra, posteriormente estudié carrera de Maestro en Música. Como reconocimiento el más lindo ha sido el cariño de mis seguidores, haber podido labrar una carrera independiente en ambos campos del arte. 

– Diego, Qué inspira más a un cantautor o escritor: ¿Amor o Desamor? 

A mí durante muchos años me inspiraba el desamor, hasta que me saturé de escribir sobre ello, y luego encontré sobre el positivismo del amor y en los momentos felices una mejor forma de expresarme, que me ha dado muchas más alegrías, al final se trata de la intensidad, sacarle jugo a la vida y los asuntos que te aportan vivencias muy fuertes, el amor es una de ellas, en todas sus vertientes: el amor de pareja, de padres, de amigos, el espiritual. 

– ¿Se puede amar, ser feliz y escribir tragedia o es la tragedia misma la que nos inspira a escribir historias felices? 

Pues yo creo que todo es compatible, se puede escribir sobre cosas menos bonitas y ser feliz, se puede estar en la mierda más absoluta y que la escritura te ayude a sanar. Al final la creación es una amalgama de sentimientos. 

– Se siente como si fuese más intenso cantar y más profundo escribir. ¿Es esta una percepción correcta? 

Es diferente. Hacer canciones y escribir poemas son dos mundos que van de la mano, pero en cada uno existe un método distinto de construcción. La música me ha acompañado mucho más tiempo, y aún así, nunca he musicalizado un poema pues la parte creativa es muy distinta, en la poesía hay más libertad en todos los aspectos: temáticos, estilísticos, en forma, ritmo, tiempo, musicalidad; en cambio, en las canciones uno está mucho más restringido a un ritmo, estribillo, compás, rima. Ambas pueden contar cosas de diferentes formas, y allí está la riqueza. Sin embargo, ambas son arte, y ambas nacen y son proyectadas desde el Ser. Si me preguntases qué me apasiona más, sería como responder a cuál de mis hijos quiero más. Aquí sucede igual. Son distintas y a ambas las quiero.

SEÑALES

Tienes miedo y es normal.
Porque no nos conocemos, pero sí.
Y eso del destino, asusta.

Asusta a quien no cree en los milagros,
a quien no piensa que México
es una ciudad perfecta
para encontrarse por primera vez.
A quien no siente que el universo, de algún modo,
ya está latiendo entre nosotros.

La idea de abrazarte esta noche
no está impregnada de alevosía ni de urgencia,
y ni siquiera lleva oculto el sueño
de despertarnos en el mismo colchón.

Y sí, mañana podemos desayunar camarones
o correr juntos una maratón en pijama,
o tal vez los planes cambien
y tengas que revisar el texto de tu próxima función,
pasear al perro
o tomar con urgencia un avión hacia Nunca Jamás.

(En esta parte de la historia me imagino al diablo riéndose de nosotros).

El caso es que resulta extraño estar en México
y encontrarnos a la hora del té.
Yo quiero que en nuestro primer encuentro suene un mariachi,
que la noche de para un poema,
que brindemos por Chavela y sus cien años,
que me cuentes de tu viaje a Madrid,
de tus personajes preferidos, que mañana tengas cruda,
que te falte voz, pero te sobre alma,
que las horas de vida nunca quitan horas de sueño,
que vivir es un espectáculo, y tú, tú eres arte.

Que no sé si alguien te espera,
si estás en paz con tu pasado,
o si vuelas con el alma en carne viva.
Pero para cada una de las tres opciones
tengo una canción de José Alfredo en el repertorio.

Me queda claro que tú crees en los milagros,
que sabes que México es la ciudad perfecta,
que ya sientes al universo latir,
que fueron necesarias muchas señales,
que ya ves, nos han elegido
como protagonistas de esta película.

Diego Ojeda
Poema incluido en el libro “Esta historia ya no está disponible”

BIENVENIDA

A ti que no existes.
A ti voy a entregarte mis armaduras.

A ti voy a esperarte
en la otra orilla del cielo
con los ojos llenos de sorpresa.

Eres una idea que aún no he tenido,
un carrete a punto de velarse,
un incendio en mis cuadernos,
y ni siquiera conozco tu nombre.
No sé quién eres.

No sé quién eres,
pero ya te imagino
vestida de domingo
conquistando el planeta
en el quiosco del barrio,
dejando botellas vacías
en todas las habitaciones
que se reserven
a nuestro nombre.

Mujer sin sombrero,
eternamente libre,
mirada donde no cabe la palabra herida.

A ti que no existes.
A ti voy a entregarte
mis ganas abiertas de verte,
lo mismo que hace el tiempo con el vino,
maratones de besos furtivos,
tejerme entre tus piernas.

A ti, que no eres princesa,
voy a pintarte leones en las sábanas,
gacelas en las paredes,
voy a vestirme de humano
para que me veas por dentro,
mis alas vibrando despacio
como un Pegaso recién nacido.

Voy a llamarte invierno,
cuando seas invierno,
voy a llamarte libro
cuando seas poema,
voy a precintar Madrid
con un abrazo gigante
para darte la bienvenida.

A ti,
que no existes.
Ya te conozco.

LOS HOMBRES BUENOS

Mi vida está llena de hombres buenos.
Hombres como papá,
que vivieron tiempos oscuros
de tricornio y cara al sol,
pero supieron permanecer en pie.
Amigos que se quedan
cuando se marcha el verano
para borrarte de la memoria
cualquier derrota lejana.
Hombres que llenan las plazas,
que sueñan revoluciones
de la mano de una mujer.
Hombres que detestan ir en manada.

Hombres libro, hombres playa, hombres luz,
hombres que aman a otro hombre.
Hombres que lloran con un gol
y tiemblan con un poema.
Hombres de quince, treinta, cincuenta,
hombres que acaban de nacer.

La vida está llena de hombres buenos,
¿no los ves?,
están por todas partes;
en la cola del súper, en los telediarios,
en los parques de bomberos,
En las escuelas, en los hospitales.
Hombres buenos,
hombres buenos,
hombres buenos.

Hombres que cuidan de otros hombres,
hombres que protegen su sombra de la oscuridad,
hombres que llenan el mundo de palabras
para abrirle la boca a la memoria.
Visionarios sin miedo que no vienen del paraíso,
que llaman a las cosas por su nombre,
porque ser feminista debería ser simplemente ser hombre.
Hombres que no se dan la vuelta cuando se miran en el espejo.
Hombres-pájaro, antijaulas, mar abierto, ojos limpios,
un ejército pacífico de hombres buenos llamado esperanza.

(Fragmento.)

Libro: “Esta historia ya no está disponible”

AVISO POR PALABRAS

Si vuelves a recogerte el pelo
con tanta alevosía frente a mis ojos,
vas a despertar al dragón
que duerme entre mis manos
y no voy a hacerme responsable
de los desperfectos.

Mi corazón es un cine de verano
cada vez que bajo al metro
y la boca de destino es tu barrio,
llamo barrio a tus caderas,
a las arrugas de tus ojos,
al tattoo de tu pie derecho,
a los treinta y cuatro lunares de tu espalda.

Tú tan revolucionaria
y yo tan zen,
pero hasta los desconocidos
nos miran con arte
cuando te deshielas,
cuando bajas la guardia
y apagas el busca de las dudas,
cuando retiras tu ejército.
Entonces quiero salir corriendo
y borrarle la prisa a Madrid,
bajarle el sueldo a tus jefes,
curarme la alergia a los gatos,
casar a tu novio con otra,
presentarte a mi psicóloga,
follarnos escuchando clásicos,
pagarnos la jubilación.

Si vuelves a recogerte el pelo
con tanta alevosía frente a mis ojos,
voy a cometer un disparate
y van a llorar de envidia
todos los poetas.

Libro: “Mi chica revolucionaria”

Diego Ojeda

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