Cuando se pierde la humanidad

“El hombre deja de ser hombre.”

Desde principios de la humanidad podemos constatar que hay algo sobrenatural que se apodera de nosotros y en muchas ocasiones no se encuentra una respuesta, fuimos creados para estar unidos, para compartir unos con otros, con leyes y principios inviolables que fueron puestos para beneficio nuestro. La historia dice que siempre en nuestra comunidad hay muchas personas que pierden la sensibilidad hacia las demás personas o seres vivos. La ciencia ha encontrado que por voluntad propia algunas de esas personas por sus decisiones, por egoísmo, por beneficio propio o por querer alcanzar lo inalcanzable se apodera de ellos un ser diferente a comparación de la esencia de la que fue creado, uno de los ejemplos más destacados fue Adolfo Hitler, se convirtió en una maquina asesina porque algo dentro de su ser que le decía y creía que la raza humana debería ser perfecta; hay una ley humana que reza que todo ser humano es imperfecto cosa que no tuvo en cuenta. Se dice que su aberrante decisión fulmino miles y millones de personas, creando una guerra de las más grandes, aberrantes y terroríficas de la historia, para no ir mas allá y ser un poco breve: cuando se pierde la humanidad se trasgreden las leyes humanas.

Seguimos luchando contra ese ser interior que siembra egoísmo, orgullo, desigualdad, ambición y toda injusticia contra nosotros mismos llevándonos a la destrucción total. Tenemos una esperanza en lo más profundo de nuestra alma, de qué podamos cambiar y amarnos unos a otros, además de que podamos entender lo que dice el himno de la Republica de Colombia “La humanidad entera comprende las palabras del que murió en la cruz.”, palabras que hasta el día de hoy nos conmueve a un cambio total hacia nuestros semejantes, entendiendo que todos nos necesitamos unos a otros, que somos parte de un sistema que nos obliga a permanecer juntos y estar unidos, es tanto así que al momento de la muerte nos entierran todos en un mismo lugar, siendo un espacio donde se termina nuestra vida pero que a pesar de nuestras distancias, de nuestro egoísmo y todas nuestras maldades de unos contra otros nos llevan al mismo barrio o comunidad llamada cementerio o panteón. ¿Qué será que nos impide entender que nacimos para ser unidos, humanos con humanidad, que trascienda el alma y nuestros propios deseos?, dedico este relato a los líderes sociales, ONG’s, defensoras de derechos humanos y todo aquel que anhele un mundo mejor para que se sigamos luchando y que algún día seamos una sociedad mejor. Ruego al Dios del cielo para que nos haga entender que todos somos hermanos y que necesitamos ser más humanos.

German Gómez

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