Augusto Ocampo

Me llamo Augusto Ocampo, soy abogado de la Universidad Católica de Colombia y, hoy por hoy, me dedico al litigio, sobre todo, en función de la defensa. Gracias a mi vocación, sentido social y pasión por la justicia, durante los últimos tiempos me he venido especializando en apoderar y/o defender, de manera muy especial, a poblaciones vulnerables.

He representado a muchos vendedores informales de Colombia, convencido de haberlo hecho de forma correcta gracias a los resultados. Soy el apoderado de la Federación Nacional Unida de Mototaxistas, un gremio que agrupa en promedio a setenta mil conductores de este tipo de vehículos en todo el país, personas que luchan en pro de la defensa, salvaguarda y reivindicación de sus derechos y quienes gozan de reconocimiento, por parte de instrumentos internacionales, como sujetos de especial protección.

Asimismo, soy el apoderado de un gran colectivo del pueblo Misac que busca su reivindicación patrimonial, el rescate de su memoria y la recuperación de su territorio ancestral; a ellos les represento ante los estrados judiciales debido a su actuar en medio de las protestas nacionales del 2021, el cual concluyó en el derribamiento de la estatua de Sebastián de Belalcázar que, como hecho simbólico, ha tenido amplio despliegue mediático y ha sido replicado en varios pueblos de América Latina.

No nací en cuna de oro ni tengo un apellido pomposo, simplemente fui un joven con sueños, una persona con voluntad, ánimo y la suficiente energía para llevar a cabo sus metas propuestas. Un ciudadano común y corriente que, desde su condición de abogado, se fijó unos objetivos trascendentales en aras de ayudar a las personas más necesitadas del país. Siempre he tenido que trabajar muy duro para conseguir resultados, me he tenido que esforzar en suficiencia para crecer profesionalmente y me he tenido que preparar cada vez más para enfrentar la realidad colombiana.

Una realidad que no solo está relacionada con las comunidades vulnerables y la violación de sus derechos humanos, sino que también tiene que ver con la falta de oportunidades y, de forma especial, con la frustración de miles y miles de jóvenes admirables, a quienes no les queda otro camino que el de la resignación por falta de oportunidades y la supervivencia por las condiciones mismas de la sociedad.

Cuento con una fijación política marcada por la defensa de los derechos humanos, por las luchas sociales y por el sentir propio de las condiciones de vulnerabilidad que enfrenta un alto porcentaje de los colombianos, razón por la cual me inclino por la izquierda. Pero en este caso hablo de la izquierda como ideología, una ideología inspirada ancestralmente en el servicio a la comunidad, en la igualdad, en la lucha de clases, en la búsqueda de oportunidades y en la necesidad de hallar un contexto pacífico para establecer un mundo mejor.

Colombia enfrenta momentos difíciles desde hace mucho tiempo, pero estoy seguro que estamos cerca de un quiebre histórico, de un gran cambio, de una nueva Nación gracias a las propuestas de Gustavo Petro, por citar un ejemplo, dado que veo en él la materialización de un proyecto político que nació en el siglo pasado como respuesta, precisamente, a la injusticia social.

Soy de los que piensa que, en este país, conforme a la coyuntura, es deber de todos pararnos firmes para lograr respeto, dignificación, reconocimiento e igualdad. “Nosotros no pedimos, no mendigamos, no necesitamos favores nosotros venimos a exigir lo que por derecho nos corresponde”.

Tengo un post-grado en investigación criminal, soy docente de varias universidades, me desempeñé al servicio de la Rama Judicial por más de 14 años pasando por notificador, mensajero, sustanciador de un juzgado en provincia hasta llegar a ser magistrado auxiliar de una de las altas cortes. No fue fácil, pero hay que soñar y trabajar por los ideales y lo más importante: “NO SACAR EXCUSAS”

En relación con los talentos pensaría que hay talentos que nacen y se desarrollan a través de factores exógenos, potencializando en nosotros mismos ciertas capacidades. Es un tema que deriva de algún legado genético, algo ancestral proveniente del ADN, de crecer frente a las adversidades, de ser terco ante los frenos y los tropiezos en aras de superarlos.

Creo que, en primera instancia, uno de los grandes mensajes para las nuevas generaciones es evitar las excusas. En segunda instancia, tenemos que ser conscientes de lo afortunados que somos gracias a que tenemos salud, inteligencia, capacidad. Todavía nos asombra la belleza de despertar y ver salir un sol radiante y en las noches sentir el frío que nos arropa, preciado capital que nos brinda la naturaleza.

En conclusión, el gran mensaje es ser conscientes de los talentos que tenemos, potencializarlos, explotarlos y por nada del mundo permitir que se desperdicien. Solo quien tiene que afrontar problemas tiene también la capacidad de resolverlos, basta con establecer comparaciones y balances respecto de las prioridades. Tener claro y definir, por ejemplo, qué es lo urgente y qué es lo importante es la clave de todo.

Así las cosas, valga la pena insistir en no sacar excusas y no llenarnos de argumentos engañosos, porque podemos engañar, vender ideas falsas y disfrazar la realidad, pero jamás podremos evadir a ese gran juez con el que todos dormimos, es decir, con la persona más importante que convivimos, que somos nosotros mismos… a ella nunca la podremos engañar ni le podremos mentir. Siempre y en todo lugar, nuestra conciencia actuará como juez implacable y hará, cada día, el corte de cuentas respectivo.

Depender de terceros significa no ser independiente, perder la libertad e, incluso, llegar al extremo de ver comprometida la dignidad como ser humano, cuando son precisamente la libertad y la dignidad, no sólo como valores, sino como principios constitucionales, lo que en mi sentir debe ser el gran combustible que lleve a las personas a superar esos escollos, sin excusas, sin disfraces, sin maquillajes.

El periodismo tiene una virtud que lo ubica como un oficio indispensable en las democracias y se debe a su dualidad: Todos tenemos el Derecho de estar informados e informar y el Estado, así como los medios de comunicación oficiales, el Deber de enterar sobre la Verdad. Esto NO se aplica en Colombia, al menos desde el Status Quo. ¿Cuáles consideras que son las alternativas?

Sin lugar a equivocarnos, de lo que estamos hablando es de la realidad del sistema. Aquí, lastimosamente, se defraudan e incumplen mandatos superiores en este sentido, órdenes de la corte constitucional se desconocen grosera y abiertamente. Decisiones con fuerza vinculante que son precedentes de obligatorio acatamiento, no sólo para los jueces y los funcionarios judiciales que, en este caso, hablando del derecho a la libertad de información y de expresión, lo cual aparece consagrado en el artículo 20 de la Carta Política, nos vincula a todos.

¿Cuáles son? Los medios en ejercicio de su función social, la cual es una función constitucional, están atados a cumplir principios de veracidad y objetividad. No es fácil la explicación, no hay que ser un perito, un experto con títulos de doctorado y maestrías a nivel internacional para concluir que los grandes medios tradicionales en Colombia son los que marcan la pauta en la información, en lo que nos venden, en lo que a ellos les conviene, dependiendo de los grupos de poder que ostentan la propiedad de estos medios tradicionales, que llegan a la mayoría de la población.

En Colombia y durante varias décadas, el mayor ejemplo de periodismo que recibieron los colombianos provino de medios de información sujetos a los intereses de los distintos gobiernos. Y en dicho periodo de tiempo, la faceta del periodista, emitida al aire sobretodo, era la del informador, es decir, no se contrastaba la información ni las fuentes, no se recreaban debates en el set ni se realizaba análisis crítico que educara a la población y le permitiese sacar conclusiones, por el contrario, le enseñaron a creer (más que a saber) que el Status Quo tiene la verdad absoluta. Esta lección debe mantenerse a futuro. ¿Qué apreciaciones tienes al respecto?

Ellos manejan la información, ellos escogen libre y abiertamente los temas y hechos que le conviene conocer al pueblo. Consecuentemente, existe una afrenta a la Carta Política con desconocimiento de ordenes perentorios de la Corte Constitucional, pero, sobre todo, se está dando una línea equivocada en el sentido de que se está confundiendo y lo hacen de manera dolosa, por ponerlo en términos jurídicos, es decir, intencionalmente, para venderle al pueblo, venderle a la nación y venderle al ciudadano de a pie, que está preocupado en su rutina cotidiana, lo que ellos quieren.

Con lo que permanece la gran manipulación de la información, en tanto lo que se presenta como información son opiniones y pareceres subjetivas que obedecen a opinadores de reconocido nombre, directores de medios que hacen como caja de resonancia de grupos poderosos económicos. Un medio de comunicación vocero y abanderado de la defensa de intereses, pero particulares en detrimento de ese derecho constitucional de estar bien informados que todos tenemos.

¿Cuál sería la posible solución? Lo que está pasando, el fenómeno actual no es gratis, la coyuntura que vive el país, a propósito de la reivindicación en las calles, del ejercicio del derecho fundamental a la protesta de estos jóvenes totalmente legitimados y legítimos para exigir eso, la reivindicación de sus derechos, de esas grandes deudas sociales acumuladas de todos los gobiernos que han precedido incluso al actual, ha sido un gran estallido y ha sido exitoso por eso, porque por fortuna y entonces diría uno que es el gran aporte de esta tragedia de la pandemia a nivel mundial, el hecho que hayamos tenido la posibilidad de escoger, escoger entre seguir revisando y seguir informándonos, entre comillas, de esos medios tradicionales, que insisto tienen agenda propia, que cumplen un rol particular especial, que defienden intereses propios y los medios alternativos que esos sí, con lo descarnada que parezca la realidad, con el tema de la inmediatez, de la transmisión en vivo y en directo de escenas, de hechos, de circunstancias, nos brinda realmente el beneficio de informarnos veraz y objetivamente.

¿Los bulos o fakenews, pueden considerarse Libertad de opinión, incluso cuando atentan contra la honra de terceros, ponen su vida en riesgo o manipulan la realidad frente a la elegibilidad de acciones que pueden afectar la estabilidad de una o más comunidades?

Ese, entre otros, ha sido uno de los insumos. A propósito de los cuáles esta juventud ha abierto los ojos y ha logrado, de verdad, permear y filtrar esa realidad que ellos sentían un tanto ajena porque se sentían solos, aislados en el sentido en el que esas injusticias sociales les tocaban a unos cuántos, pero ¡Oh, sorpresa! El transmitir en directo, en línea, en tiempo real, las situaciones de, por ejemplo, los abusos policiales, que han quedado a la vista y existen registros ya históricos que ha conocido incluso la comunidad internacional y que ahí está a través de los informes de la comisión interamericana de los derechos humanos, el gran llamado que hacen, han dejado al descubierto esa gran realidad, esa verdad de la situación de un país que se debate siempre entre la defensa a través de los medios tradicionales de grupos poderosos, de sus intereses económicos, empresariales y de producción y la gran masa.

Entonces la gran solución es acudir y consultar, tener la posibilidad, por fortuna la tenemos aún, de escoger las fuentes a través de las cuáles queremos obtener información, datos de hechos reales. Tenemos hoy la posibilidad de escoger entre revisar un canal de noticias de las cadenas nacionales y/o acudir a estos pequeños portales de noticias alternativas de jóvenes inquietos, que desde sus orillas aportan soluciones notables; a manera de ejemplo, Levy Rincón, Alejo Vergel, Beto Coral, por mencionar tres de los más conocidos.

Se quedan varios de muchos colectivos de jóvenes, conscientes de la realidad de que a través de esa apuesta, simplemente de transmitir realmente qué es lo que pasa en este país, han dado la batalla al abrir esos espacios, sin un músculo financiero, tan sólo lleno de ganas, de ilusiones y de un compromiso social con olor a patria, a reivindicar a sus compañeros la posibilidad de que conozcan lo que es nuestro país, lo que es la discriminación, lo que es el maltrato. El abuso,

la extralimitación de muchos servidores públicos que traicionan, por ejemplo, como en el caso de la policía, uniformados varios, que no son ya una que otra manzana podrida, sino parece ser algo sistemático y de ahí lo preocupante.

Traicionan el juramento y manchan su uniforme, que otorga orgullo para todos de la Policía Nacional y de las Fuerzas Militares al emprender y enfilar las armas, el poderío en contra del pueblo a quién juraron defender. Por eso ahí está la solución, la tenemos a la mano, somos afortunados, podemos escoger, revisemos el gran llamado para todos, revisemos cuáles son las fuentes que estamos consultando.

Hagamos un balance, ponderemos las informaciones que nos llegan de una y de otra orilla y tomemos cartas en el asunto, ¿En qué sentido? ¡Decidamos! ¿Cuál verdad real es la que coincide con la que me está afectando? ¿Es la que me venden los medios tradicionales en defensa de intereses propios y particulares, de poderosos empresarios quienes han manejado a su antojo y de la peor manera los destinos y, sobre todo, los dineros públicos en bien de sus familias y sus apellidos?

Señor Augusto, la sociedad mundial está atravesando por una crisis sociopolítica e incluso, una crisis en valores humanos que está impulsando la creación de bandos, cual piratas, cada uno buscando derrotar al otro, arrastrando ecosistemas enteros (antrópicos y naturales). ¿El camino es la legalización, la judicialización o la reforma profunda de las instituciones y entidades públicas? Pero acaso ¿la Paz siempre será burocrática? ¿Se trata de la cultura y la sociedad a nivel de percepción de lo bueno y lo malo, que adicional ahora, se ha roto la diferenciación? ¿Hacia dónde considera que deben dirigirse la mayoría de esfuerzos para recomponer el tejido social de la humanidad?

En esa otra realidad la que golpea a diario con fuerza a la sociedad del común, al hombre del avance, a la muchachada de allá de los barrios, soñadora toda, que les cierra las puertas porque no tienen la capacidad de hacerse valer a través de las informaciones serias y documentos serios en escenarios de decisión. ¿Cuál de los dos es?

Ahí está la solución, tenemos por fortuna un gran movimiento liberador de consciencias, una gran ira digna que está ahí y todo apunta porque así lo refleja la realidad y además con sustento en estadísticas, a saber, con los resultados de las últimas encuestas, que ven como una opción de cambio, ya no, a esos políticos tradicionales que han traicionado la confianza de sus electores.

Cada vez uno entiende más sobre estos temas, sobre todo el propósito de las causas rebeldes de estos jóvenes que deambulan por las calles, jóvenes a los que yo personalmente he llamado “la constituyente en las calles”; esa postura liberadora, esa grande revolución de consciencias que, sin dudarlo, nos tiene frente a un gran quiebre histórico determinante, motivado por el descontento social.

Recordarán mis palabras y quedará en los registros de la historia, la participación de los medios no tradicionales, portales virtuales, apuestas nuevas y refrescantes que han venido a oxigenar a una sociedad ávida de respuestas serán generadoras del gran cambio que Colombia necesita.

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