Anna López

¡Hola Ana! Sabemos que no eres de convencionalismos, y que te gusta jugar limpio, pero no seguir normas, así que saltemos la formalidad de tu presentación, y cuéntanos un poco de ti:

¿Qué talentos tienes, y qué formación académica tienes en cada uno de ellos?

Me considero camaleónica, tengo la capacidad de aprender rápidamente distintos asuntos que me propongo, adaptándome así a lo que la vida me presenta. Estudié publicidad y mercadeo en Taller Cinco; de niña tomé clases de ballet clásico, danza contemporánea, equitación, y debido a mi cercanía con el ejército (por mi padre) y la escuela de caballería tengo conocimiento en motos y armas también. Claro que el asunto de las armas debe ser siempre medido y a manos de profesionales, no para ejercer violencia ni opresión; digamos que son parte de un entretenimiento que debe estar regulado. Al salir del país me radiqué en Canadá durante dos años, allí estudié Drama, inglés, yoga y pilates. Posteriormente, en el NY Films Academy y en el Acting Corp de Los Ángeles, en Estados Unidos, estudié actuación. Hoy en día acabo de terminar mi primer año técnico de enfermería, continuaré con mis estudios hasta hacerme enfermera registrada, luego haré una especialización en anestesiología.

Eres varias versiones de Anna López: la hija de un prestigioso militar, la Actriz, la Productora, la Escritora, la Enfermera, la Madre de 5 hijos, la Esposa de Abel Rodríguez; las has explorado todas, has conocido varios mundos y has vivido experiencias completas en cada uno. ¿Vives actualmente tu realidad favorita? ¿Extrañas alguna de tus vidas pasadas?

Amo ser la hija de quien soy, me siento muy orgullosa de mis padres y en especial de su historia de vida, pero no puedo negar que me costó encontrar mi propia identidad, sobre todo me costó dejar de sentirme sombra y crear mi propio camino. Amo todas y cada una de mis versiones, aprendo algo nuevo, maravilloso y diferente que habita en mí. He explorado a fondo las facetas que la vida me ha presentado, no me cohíbo de ningún sentimiento o experiencia, siempre agradezco el camino y espero mi aprendizaje de retorno. Vivo el presente y por ende esta versión actual es mi favorita, la que las tiene a todas en su memoria. No extraño, recuerdo con mucho amor, aprecio y agradezco mucho todo lo vivido. Aprendí a amar mi propia empatía.

Se me facilita conectarme con mis sentimientos, escribirlos es mi forma de hacer catarsis; esto me llevó de niña a escribir las cartas de mis amigas en el colegio para el chico que les gustaba, como contestar cartas de sus admiradores o pretendientes. Allí nació la escritora en mí, en un momento de mi vida se me presentó como el renacer de las cenizas el volver a la vida y buscar un nuevo camino, el encerrarme a escribir mi primer guion y desde ese momento hasta hoy mi escritura es mi confesión.

¿Qué país te ha marcado más, y por qué? El mío: Colombia, por todo lo que conozco. Tiene la capacidad de producir diferentes sentimientos en mí.

¿Consideras que el Arte en Colombia y en el mundo, está muriendo, o simplemente se está transformando? ¿Consideras que el Arte debe ser más Filosófico (como antes) o más Político (como ahora)?

Está aprendiendo y creciendo. El arte tiene mucho poder y vamos en camino de crear historia. Pienso que de todo se necesita un poco. En cuanto a que deba ser Político opino que no; es decir, el individuo detrás, el artista, debe comunicar a la sociedad lo que está ocurriendo, lo que está fallando, y eso es hacer verdadera política. Pero de la manera en que se politiza el arte para el lavado de activos o el tráfico de influencias, no me interesa; y mucho menos voy bien con la lambonería, eso solo demuestra carencia creativa. El arte debe ser Filosófico, debe nacer de la introspección personal y la exposición de realidades de cada artista.

¿Crees que el Arte debe ser usado por el Artista para desahogarse, para salvarse, para mostrar y develar inconformismo sociopolítico, o para transformar entornos?

Sí, el arte es un medio de comunicación, de enlace, de conexión y empatía con nuestros entornos. Así que ocupa todos esos aspectos. Cualquiera puede buscar la redención a través suyo.

¿Crees que puedes salvar mundos con alguna o todas tus versiones?

No sé si pueda salvarlo, pero sí sé que puedo aprender, y cuando haya aprendido suficiente podré formar. Allí, en la formación, está el cambio de paradigmas y el salvamento del planeta.

¿Qué va primero, Formación Académica o Exploración Autodidacta? ¿Y cuál consideras más importante?

Ambas, una cosa lleva a la otra. Si tienes talento debes pulirlo; identifícalo, cultívalo, adiéstralo a través de la práctica, el estudio y la disciplina.

¿Crees en la Magia? ¿Qué te inspira esa palabra?

Magia es el todo, basta con mirar a tu alrededor para creer en ella. Borra de tu disco duro al mago y el truco, eso no es magia sino una ilusión o engaño visual. La magia es real. ¡Tu vida es el realismo mágico!

¿Qué consejos le das a quienes están terminando el colegio o la preparatoria frente al “Quién quiero Ser”?

Continúen, la vida está para vivirla y llenarla de experiencias, todo nos nutre y el amor propio siempre será nuestra mejor herramienta; esa que nos salvará cuando nadie crea en nosotros. No se trata solo de saber quién eres o quieres llegar a ser, también es importante reconocer los errores y forjar un Ser desde el amor.

Les dejo una reflexión que escribí a comienzos de la pandemia:

Estamos aislados. Echamos de menos los abrazos, los encuentros, las conversaciones con las personas que queremos, las risas compartidas y hasta alguna mala cara. Nos falta la cercanía, el calor humano, la mano que calma, el beso deseado o la palabra necesaria. Echamos en falta lo esencial, eso que no se ve, pero se siente; lo que hace que el tiempo sea vida y la vida un tesoro, eso que da sentido a todo cuando mucho nos falta. Es ahora cuando entendemos que podemos vivir sin tanto materialismo, sin espacio, pero con demasiado tiempo, encontrando un techo y no un cielo cuando levantamos la vista, o conviviendo con nosotros mismos mientras echamos de menos a otros. Resultará que éramos felices con nuestras rutinas, nuestra normalidad, alegría y pequeños problemas, y no lo sabíamos. A ver si dejamos pasar oportunidades por miedo y ahora vemos que hay que atreverse y tomarlas como vengan, con cambios y nuevos paradigmas; ahora sabemos que los grandes cambios no avisan y entran sin llamar. A ver si nuestra escala de valores estaba descolocada o nuestros esquemas tenían que romperse. A ver si tuvimos que vivir encerrados para entender que fuimos libres de alguna manera, y empezamos a ver con el corazón, y resonamos.

Anna López

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