Alejo Legui

Soy Alejandro Leguizamo (Alejo Legui), un joven de 24 años de origen colombiano, resido en España desde hace 15. He tenido la oportunidad de vivir, debido a circunstancias, en diferentes ciudades del estado. Este hecho me ha exigido adaptarme a distintas realidades sociales y espacios de relaciones multiculturales, incluida la escuela, el trabajo o los grupos de amigos, circunstancias en las que he conseguido desarrollar valiosas habilidades sociales, de comunicación y convivencia.

Haber pasado mi infancia en un país en el que existen importantes desigualdades y, posteriormente, haber vivido mi adolescencia y primeros años de juventud en comunidades con alta diversidad ha despertado en mí, por una parte, un profundo interés por conocer las experiencias y percepciones de personas de orígenes, culturas y tradiciones distintas y, por otra, el deseo de involucrarme en procesos colectivos con organizaciones que trabajan en favor de la inclusión y la justicia social. Con el ánimo de contribuir a la difusión y sensibilización sobre estos temas he creado una plataforma de difusión en YouTube bajo el pseudónimo “Alejo Kaponi Tv”.

Soy plenamente autodidacta, me formé en la soledad ayudado de equipos caseros y siempre enfocándome en examinar durante largos periodos de tiempo y con de sacrificio e ímpetu un amplio rango de obras audiovisuales (biografías, películas, videos musicales); mi maestro fue el ensayo/error.

Actualmente este medio de difusión cuenta con 33 millones de visualizaciones y más de 80.000 suscriptores, sin embargo, mi mayor reconocimiento es el cariño y la lealtad que mis seguidores me hacen llegar a través de sus mensajes palabras de apoyo y afecto. Este proyecto ha supuesto para mí a nivel personal un soporte en momentos de dificultad e inmensas satisfacciones.

No obstante, considero que este primer ciclo ha alcanzado una madurez suficiente que me permite entrar a otra fase de mi evolución artística. Lo que, en un principio, emergió como un modo de escape y refugio de las vivencias de la adolescencia se ha ido consolidando como un proyecto de vida, permitiéndome establecer un ritmo de organización y administración del tiempo y mis capacidades.

Estas en concreto tienen que ver con una forma de manifestar, a través de los medios audiovisuales, mi experiencia personal, enriquecida por las diferentes realidades, situaciones sociales y los relatos de personas de varios orígenes con las que he compartido.

Actualmente continúo mi proceso formativo en la Escuela de Diseño a través de un curso en diseño y realización de gráficos profesionales en movimiento y efectos especiales, al mismo tiempo, soy voluntario dentro de un proyecto del Programa Cuerpo Europeo de Solidaridad cofinanciado por la Comisión Europea. Este programa está coordinado por la Asociación Euroacción desarrollando mi actividad de voluntariado en “Traperos de Emaús” de la Región de Murcia. De manera semejante a la labor que realiza un DJ al mezclar y unificar los sonidos, mi propósito se dirige a reunir y armonizar las culturas minoritarias que habitan en nuestro entorno, estimando las virtudes del diferente y la riqueza de lo mestizo. Evidenciando, simultáneamente, la manera en que las personas que componemos estas comunidades nos enfrentamos día tras día al reto de sobrevivir y en las calles y reflejando que dos políticos dominan el mundo y ellos mueren por el control de una esquina.

Con respecto al canal mi objetivo en un futuro próximo es dar un salto y lanzar al aire un proyecto en el que abordo, a través del género de ciencia ficción, problemáticas asociadas a las formas de vida actual. El propósito final es pronosticar y prevenir las consecuencias devastadoras del desordenado e inequitativo sistema actual de vida. Se trata de una idea que lleva en construcción más de 3 años y que promete revolucionarlo todo.

Alejo, ¿consideras que los influenciadores deben ser pasivos o activos a nivel político y social? ¿Dichas intervenciones deben involucrar la ideología pura del influencer, o es igualmente válido que lo haga porque un tercero lo contrata?

Si por política entendemos la transformación de la realidad social concreta de las personas, los influenciadores sí debemos asumir un rol protagónico. Ahora bien, si la interpretación de la política es exclusivamente la actividad desarrollada por los partidos tradicionales considero que deberían mantenerse al margen evitando el compromiso con sectores concretos y, sobre todo, el lucro económico. En mi caso, prefiero transmitir un mensaje sin filtros que vaya al centro de las problemáticas sociales y que aporte, principalmente a los jóvenes, herramientas para sus contradicciones, preocupaciones y dilemas cotidianos.

Como he dicho antes, si el proyecto apunta a un fin social el influencer podría considerar aportar sus conocimientos a él. En el caso de que provenga de un tercero que lo contrate el artista deberá evaluar la procedencia de la financiación poniendo siempre por encima de todo la ética de su vocación y sus principios.

Las redes sociales están destruyendo el mundo. Hay expertos volcados en temas jurídicos con los dueños de Youtube y Facebook acerca de la Ética de sus contenidos y sus algoritmos de segregación, que están siendo utilizados como parte de la maquinaria de gobiernos corruptos. Incluso puede verse en el documental de Netflix: “the social dilemma”. ¿Cómo consideras que podríamos darle la vuelta a esto?

El uso de las herramientas tecnológicas y de comunicación representa un reto importante para la sociedad en diferentes planos: social, político e incluso jurídico. No obstante, estas también pueden ser utilizadas constructivamente contribuyendo a la transmisión de conocimientos, información y datos a comunidades que en el pasado carecían de ese derecho. De esta manera, aportan a la percepción, comprensión y reflexión de y sobre la realidad. La virtud que tienen de conectar a las personas instantáneamente ha contribuido, de algún modo también, a la percepción de la conciencia colectiva humana.

Quién manda entonces: ¿los dueños y programadores de las redes sociales, los influenciadores o el público?

Si bien es cierto que existe la posibilidad de que compañías multinacionales que dominan los sectores de la biotecnología y las telecomunicaciones utilicen los dispositivos electrónicos y las redes sociales para manipular a la población, también queda abierta la opción de que l@s espectador@s asuman críticamente los contenidos a los que acceden. En pocas palabras, al menos en mi caso, mi plataforma no es youtube, mi plataforma es la gente, tal y como dijo Residente “Me infiltro en el sistema y exploto desde adentro”. “Yo uso al enemigo y a mí nadie me controla, en la fila de la gente yo estaba a la cola y ahora con mi mensaje no la dejo sola».

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