Adrián Barilari

Soy el hermano central en mi familia, así que crecí recibiendo y dando ejemplo al mismo tiempo, algo que, por supuesto permite ver el mundo desde otra perspectiva, algo que agradezco profundamente a mis padres, además del apoyo en mi carrera musical. Recuerdo a mis 5 años cómo uno de mis tíos me daba clases de canto desde su experiencia como cantante de tangos e intérprete del bandoneón. Desde el comienzo recibí apoyo absoluto de mis padres. Mi madre me llevó a distintos concursos de televisión cuando confió que ya tenía suficiente nivel para ello, a eso de mis 8 años.

Mi hermano mayor tuvo un grupo de rock, y era mi inspiración para seguir adelante. Me soltaba el micrófono y yo me expresaba libremente. No entendía muy bien lo que hacía, pero me hacía vibrar. ¡Era mágico! Ya estaba convencido que sería cantante. A mis 12 años ya estaba componiendo algunas canciones; mi madre insistía en que tomara clases de acordeón, pero lo mío era la guitarra y la voz.

Pasé mi adolescencia y juventud entre escenarios y agrupaciones como Topos Uranos, Días de Gloria, Rompecabezas y otras. No fue sino hasta mis 30 años que me topé con una oportunidad de oro, pues el vocalista de Rata Blanca: Saúl Blanch, renunció, y decidí audicionar para ellos. Ese fue el inicio de mi más próspero periodo como artista. Y sigue siendo un honor trabajar con ellos y con Walter Giardino, a quien admiro bastante, y a quien considero que lleva la Magia dentro de sí.

Unos años más tarde me retiro de la agrupación para enfocarme un poco en mis propias producciones, y junto al teclista Hugo Bistolfi convocamos distintos músicos destacados, y nos lanzamos al ruedo con el proyecto Alianza, y nuestro primer álbum llamado Sueños del Mundo, que tuvo incluso más éxito fuera de Argentina que en ella. Luego de una extensa gira iberoamericana que duró algunos años lanzamos nuestro segundo disco: Alianza. Un año más tarde participé en el proyecto “Guitarras Argentinas”, en donde me reencontré con Walter Giardino, pero aún no estábamos listos para retomar la blanca lucha. Finalmente lanzamos el tercer álbum: “Huellas”, en el que exploré a fondo el Heavy Metal.

A comienzos del año 2000 colaboré con la agrupación Azeroth, en sus inicios; para el mes de septiembre y ya con mayor confianza, proyección y experiencia, regresé con Rata Blanca, sin dejar de lado mis participaciones en algunos otros proyectos a los que he sido invitado. Comencé mi sello personal Barilari, y lancé el disco del mismo nombre con la participación de artistas de temple mundial como Jens Johansson de Stratovarius, Emppu Vuorinen de Nightwish, y otros invitados. Posteriormente lanzo en 2007 un álbum de covers titulado Canciones Doradas, y en 2009 mi tercer disco propio Abuso de Poder, con el que muestro mi compromiso social como artista; éste tuvo una amplia aceptación y crítica positiva, lo que me inspiró a seguir adelante con ambos proyectos. En 2012 lancé Barilari 4, y me tomo un periodo de entrega con Rata Blanca hasta 2018 que finalmente entrego al mundo mi producción más valiosa: Infierock, merecedora de la nominación a los premios Gardel este año. Lo grabamos en los estudios La Nave de Oseberg para el Sello Popart de Argentina. Este álbum promueve la lucha por el planeta tierra y los seres vivos, una de mis mayores inspiraciones siempre que compongo.

Lo que soy hoy en día se lo debo a mi familia: mis padres, mis hermanos, mi mujer y mis hijos, quienes han sido un impulso incansable; ellos son la inspiración más grande, el aliento, el apoyo y sobretodo la convicción que han tenido en mí. El creer es una herramienta importantísima en la lucha por alcanzar nuestras metas.

El mensaje a los jóvenes es que no abandonen los sueños, que deben aferrarse a lo que quieran ser y no soltarlo nunca, porque la vida te da muchos años de ventaja para lograrlo, ¡Y las trabas que se presenten son solo para que los cimientos de ese sueño sean más fuertes!

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